New Founding, o la construcción de un “Edén” para empresarios de extrema derecha

A simple vista, el “Highland Rim Project” de New Founding, a desarrollarse en el estado de Kentucky, no es más que un emprendimiento inmobiliario para personas ricas. Sin embargo, lo que se esconde tras el loteo es un emprendimiento racista y de tintes apocalípticos: la creación de una verdadera “Tierra Prometida” para empresarios de la supremacía blanca en el cual refugiarse ante un inminente “estallido social”

Se sabe que es “discriminación ilegal” rechazar la venta de bienes raíces por motivos de raza, color, religión o sexo (incluida la identidad de género y orientación sexual). También por discapacidad, estado familiar u origen nacional. En los Estados Unidos, esa discriminación es un delito y está penada.

Sin embargo Joshua Abbotoy, director y gerente de New Founding y creador del “Highland Rim Project” (HRP), se defiende de las acusaciones de racismo diciendo que “la izquierda quiere destruir proyectos como este porque son vistos como una amenaza existencial. Por supuesto, ellos tienen innumerables comunidades propias basadas en afinidades; el barrio gay en cualquier ciudad americana es un ejemplo. Pero temen que la derecha estadounidense se vuelva culturalmente autodeterminante”. Y afirmó que “están enojados porque algunas personas, en algún lugar, aunque sea modestamente, tuvieron el descaro de imaginar un futuro en el que ellos no tienen participación».

“LA IZQUIERDA QUIERE DESTRUIR PROYECTOS COMO ESTE PORQUE SON VISTOS COMO UNA AMENAZA EXISTENCIAL. POR SUPUESTO, ELLOS TIENEN INNUMERABLES COMUNIDADES PROPIAS BASADAS EN AFINIDADES; EL BARRIO GAY EN CUALQUIER CIUDAD AMERICANA ES UN EJEMPLO. PERO TEMEN QUE LA DERECHA ESTADOUNIDENSE SE VUELVA CULTURALMENTE AUTODETERMINANTE. ESTÁN ENOJADOS PORQUE ALGUNAS PERSONAS, EN ALGÚN LUGAR, AUNQUE SEA MODESTAMENTE, TUVIERON EL DESCARO DE IMAGINAR UN FUTURO EN EL QUE ELLOS NO TIENEN PARTICIPACIÓN».
JOSHUA ABBOTOY

Alineados con la intolerancia

Los promotores del proyecto lo han presentado como una “comunidad alineada” con los derechistas, que quieren “desaparecer de la locura cultural del país en general” y “encabezar el renacimiento de la región”. Pero estas iniciativas no son tan originales ni tan inocentes como parecen. Lo que intentan, sobre todo, es establecer enclaves geográficos siguiendo los pasos del “Reducto Americano” (American Redoubt), un movimiento que anima a los derechistas a generar una «migración política» hacia zonas del interior.

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Propuesto en 2011 por el novelista y bloguero James Wesley Rawles  el “American Redoubt” designó tres estados en el noroeste de los  Estados Unidos, (Idaho, Montana, Wyoming) y partes adyacentes de otros dos estados (Oregon y Washington) como zona segura para conservadores y libertarios.

Según Kim Murphy, periodista de Los Angeles Times, el Reducto Americano está pensado como “punto de retirada cuando la economía americana se vaya a pique; cuando los bancos caigan, el gobierno declare la ley marcial y la red eléctrica se venga abajo».

​Pero Rawles explica su derecho de admisión para escoger a sus vecinos sabiamente: «A menudo me preguntan por qué es tan importante para mí escoger cristianos conservadorescomo vecinos. La pura verdad es que en un colapso social, habrá un auténtico vacío de poder. En esas circunstancias, con pocas excepciones, será sólo el temor de Dios lo que se continuará respetando. Escoge a tus vecinos sabiamente».

La utopía de quienes no tienen utopías

Parece curioso que la palabra “utopía”, asociada desde hace siglos a iniciativas por un mundo mejor o un bienestar común que incluya a todos los seres humanos (la canción “Imagine” de John Lennon, acaso pueda sintetizarlas a todas), hoy se empiece a utilizar para describir iniciativas segregacionistas; para nombrar a esos nuevos “ghettos residenciales” que, dinero de por medio, sólo buscan volverse un refugio para algunos “elegidos”.

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Aunque ofreció pocos detalles sobre cómo se gestionaría la comunidad, Abbotoy aclaró que «la aspiración es que a largo plazo, dentro de 20 años, sigamos haciendo esto. Estamos enfocados regionalmente. Podemos expandirnos desde allí a los demás estados”, según publicó The Guardian, el pasado 20 de enero.

Sin embargo y más allá de lo publicado por el diario británico, es bueno conocer la opinión de otros referentes de la cultura norteamericana respecto al HRP. Y en este sentido Katherine Stewart, autora de The Power Worshipper (El poder de los oradores), comentó que «las comunidades utópicas han sido durante mucho tiempo una característica del paisaje estadounidense, pero esto puede ser más un proyecto de especulación de tierras impulsado por dinero con un ángulo de guerra cultural que un esfuerzo por crear un proyecto utópico en el sentido clásico».

Y la escritora y periodista afirmó que la iniciativa inmobiliaria se ajustaba a las preferencias de la extrema derecha contemporánea. «Esto es típico de la necesidad emocional de la extrema derecha de un espacio seguro. No es sólo que algunos miembros de esta cohorte extremista no estén de acuerdo con los liberales, las feministas o cualquier cantidad de personas que no comparten sus puntos de vista; es que realmente no soportan tener a esa gente cerca. Para ellos, la mera existencia de personas que no son como ellos cuenta como un insulto».

“LAS COMUNIDADES UTÓPICAS HAN SIDO DURANTE MUCHO TIEMPO UNA CARACTERÍSTICA DEL PAISAJE ESTADOUNIDENSE, PERO ESTO PUEDE SER MÁS UN PROYECTO DE ESPECULACIÓN DE TIERRAS IMPULSADO POR DINERO CON UN ÁNGULO DE GUERRA CULTURAL. ESTO ES TÍPICO DE LA NECESIDAD EMOCIONAL DE LA EXTREMA DERECHA DE UN ESPACIO SEGURO”.
KATHERIN STEWART

¿Pacto racial moderno?

Por su parte Heidi Beirich, cofundadora y directora de estrategia del Proyecto Global contra el Odio y el Extremismo, dijo que los acontecimientos plantearon dudas sobre quién se mudaría allí.

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“¿Habrá algo parecido a una versión de un pacto racial moderno relacionado con esta tierra? ¿Cómo va a imponer opiniones políticas a sus compradores? ¿Cuáles van a ser las pruebas de fuego?”

La Ley Federal de Derechos Civiles de los Estados Unidos prohíbe la discriminación por motivos de raza, color, religión, origen nacional y otras categorías en la venta de viviendas. En aquella nota, The Guardian le preguntó a Abbotoy por correo electrónico si se reservaba el derecho de negar a posibles compradores las tierras destinadas a la “comunidad alineada” y sobre qué bases. Pero él no respondió. A la respuesta, habrá que encontrarla en el sitio web de Abbotoy, donde se afirma que “New Founding busca construir y respaldar empresas definidas por los ideales estadounidenses y una visión nacional positiva”, dirigida a “clientes desfavorecidos por ideologías corrosivas”.

Imagine all the people/ sharing all the world”, cantaba John Lennon hace medio siglo ya. Está claro que ese estribillo, no forma parte de la utopía inmobiliaria de la New Foundation.

Perfil del autor

Escritor y periodista argentino (Córdoba, 1971). Ha publicado libros de relatos y poesía (“Los ojos de Sharon Tate”, “Príncipe Vlad”, “Crónicas del Sudeste”). Colabora para diversos medios gráficos e instituciones culturales.

Escuelas comunitarias de California

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