Otra victoria para los inmigrantes: la Migra no es todopoderosa

Esta semana, antes de anunciar su rechazo a la cancelación del programa DACA y salvar de la deportación a casi un millón de Dreamers, la Suprema Corte de Justicia proporcionó otra victoria a la causa de los inmigrantes, al dejar vigente una ley californiana que prohíbe a agencias de policía – municipales, estatales, condales – colaborar con agentes federales para prolongar el encierro de indocumentados que ya han cumplido sus condenas carcelarias para ponerlos a disposición de Inmigración.

Golpe a Trump

El tribunal se negó a considerar una apelación del gobierno de Trump a una decisión previa del Noveno Circuito de Apelaciones federal.

Desde el comienzo de su campaña electoral hasta el día de hoy, Donald Trump hizo de su hostilidad a los inmigrantes la piedra fundamental de su gobierno y el anzuelo con el que se granjeó el apoyo de amplias partes de la población.

Complementado por su manera violenta e instintiva de gobernar, desafió, repudió y amenazó a las ciudades y estados santuario.

Desafió, repudió, amenazó

Son cerca de 200 jurisdicciones – como Nueva York, Miami, Los Ángeles, Seattle, San Diego, Austin, Boston, Houston, Chicago, San Francisco, Denver.

Si bien no es un término legal y carece de definición única, por lo general implica que la policía de las ciudades santuario no pregunta por el estatus migratorio de los residentes. Y que no se proporcionan recursos en la persecución de indocumentados .

Por otra parte, los estados y ciudades sí cooperan con agentes federales que posean una orden judicial o en caso de delitos graves o violentos.

Este presidente firmó una orden ejecutiva para negar ayuda financiera federal a las jurisdicciones que se nieguen a cooperar en la aprehensión de indocumentados. Pero la disposición de la Corte Suprema echa por tierra esta orden de manera final.

La decisión de la Corte es considerada una gran victoria para California. Pero lo es también de todas las jurisdicciones que protegen a los inmigrantes. Es indudablemente una victoria para los indocumentados mismos que esperan regularizar su situación en el futuro con base en trabajo abnegado, buena conducta, pago de impuestos e interés por vincular su vida a la de este país.

No es el fin de la lucha

Y es una victoria para la justicia, suministrada por una Corte Suprema particularmente conservadora que Donald Trump considera un instrumento de su voluntad.

Trump declaró repetidamente que la protección a los inmigrantes es una violación de la ley federal. La Corte le dijo lo contrario.

Sin embargo, sería ingenuo concebir que este es el fin de la lucha. A pocos meses de las elecciones, Trump endurece sus posiciones ya sin precedentes. Aún difunde la mentira de que millones de indocumentados votan. Aún impulsa la quimera del muro en la frontera. Y acelera las deportaciones de familias enteras.

Para consolidar esta victoria, Trump debe ser derrotado decisivamente en noviembre. De lo contrario, volverá a atacar.

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