Papa Francisco: el legado de las encíclicas

No podía ser de otra manera. Uno de los rasgos esenciales del período como Pontífice de la iglesia católica (oficialmente No. 266, 2013-2025) por parte del Papa Francisco (1936-2025) jesuita, estuvo marcado por una característica fundamental de esta orden religiosa formada por San Ignacio de Loyola (1491-1556) en 1540.

Se hace referencia en este sentido, a la necesidad del diálogo, al estudio y aplicación del Evangelio en contextos específicos, que se nutren del “establecer puentes” entre individuos y grupos humanos.

Esta tarea del forjar puentes, o “intersubjetividad intelectual”, se caracteriza con mayor detalle por los siguientes aspectos: (i) discernimiento común respecto a hacer la voluntad de Dios; (ii) colaboración apostólica con diferentes personas y grupos humanos; (iii) apertura a diferencias culturales; (iv) atención personalizada y acompañamiento individual; y (v) apertura intelectual mediante el diálogo y la diversidad de pensamiento.

Es decir, se contiene dentro de esta perspectiva general, aspectos de la teoría de la otredad, de Jacques Dérrida, filósofo francés que falleció a fines de 2004, y en cuya vida desarrolló, además, la teoría del conocimiento basada en la deconstrucción.

Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco marcó sus directrices a partir de su selección por el Colegio Cardenalicio en marzo de 2013. Su estancia, al frente de la Iglesia Católica se destaca por un estilo muy cercano a los grupos sociales, a los individuos; un estilo austero, sencillo, lo que se relaciona con la autoridad o solvencia moral de su liderazgo.

A eso se agrega el contenido profundo de aspectos conceptuales, en sus invitaciones a procesos de vida, contenidos en su Encíclicas, en las cuales, fuera de toda duda, abordó temas vitales para las sociedades del Siglo XXI. La gran preocupación: la vida de los seres humanos y de grupos sociales, de conformidad con el espíritu del Evangelio.

Fueron tres la Encíclicas que el Papa Francisco nos deja como parte de su legado.

La primera de ellas “Lumen Fidei” (2013), “La Fe como Luz que Guía”. Se trata de un contenido cuya escritura se debe inicialmente a Benedicto XVI, en las primeras secciones de la Encíclica. En lo esencial, este escrito presenta a la fe como un faro que puede iluminar la vida del ser humano lo que se contrapone a una visión estrictamente racional del mundo y de la vida. Se insiste, no obstante, en no separar la fe y la razón.

Lo que se propone es una perspectiva integradora de ambos aspectos, en el contexto de las oportunidades y desafíos propios de la vida del Siglo XXI.

La segunda Encíclica, de conformidad con un criterio cronológico: “Laudato Si” (2015) “El Cuidado de la Casa Común”. Es un trabajo que se elaboró con la finalidad de contribuir a la formulación y firma del Acuerdo de París, el cual se firmó el 12 de diciembre de 2015. Al respecto, el expresidente Barack Obama señaló que ningún otro líder mundial había hecho un aporte tal y como sí lo realizó el Papa Francisco.

Con mucha probabilidad es el trabajo más influente del papa argentino. Su contenido ha sido reconocido incluso fuera del ámbito religioso o teológico. En ese documento se pone en evidencia el daño que se está teniendo en los sistemas y recursos naturales, especialmente aquellos de naturaleza renovable, con base en los mecanismos y procesos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios actuales.

Es considerada una propuesta de ecología integral, al abordar temas económicos, competitivos, de sostenible crecimiento, de sustentable aumento productivo, aspectos sociales, culturales y por supuesto ecológicos.

La tercera Encíclica: “Fratelli Tutti” (2020) “Respecto a la Fraternidad y la Amistad Social”. Tal y como el autor lo declara desde un inicio, el texto está inspirado por San Francisco de Asis (1181-1226). Conviene juzgar la obra en el contexto en el cual fue escrita; condiciones de vida dominadas por la pandemia.

Uno de los ejes del contenido es claro: contrapone la cultura del encuentro y del diálogo al individualismo y la polarización. El papa plantea las vías basadas en la fraternidad y el diálogo, en el encuentro de individuos y grupos sociales, como bases de una paz duradera. Se hace el planteamiento de políticas inclusivas, del diálogo entre religiones y la prevalencia, como guía de los Derechos Humanos; cuya declaración se firmó el 10 de diciembre de 1948 en Naciones Unidas. El eje de la reconstrucción social se basa en la dignidad de la persona humana, en lo que los seres humanos merecen.

Las Encíclicas del Papa Francisco se ubican en el desarrollo de otras Encíclicas que conforman lo que es la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Desde la primera, la “Rerum Novarum” (1891) de León XIII, hasta los aportes del pontífice recién fallecido. Pasando por las principales Encíclicas de la DSI, la citada obra inicial de 1891, la “Quadragesimo Anno” (1931) del Papa Pío XI; la “Mater et Magistra” (1961) de San Juan XXIII, uno de los documentos fundamentales del Concilio Vaticano II (1962-1965); la “Pacem in Terris” (1963) siempre de San Juan XXIII; y “Populorum Progressio” (1967) del Papa San Pablo VI, donde se postula que “el nuevo nombre de la Paz es el desarrollo”.

Se hace evidente que las vías de comunicación del Papa Francisco incluyeron fundamentalmente mecanismos sencillos, en su búsqueda de llegar a grandes audiencias. Su legado no sólo es para creyentes o en particular integrantes del cristianismo católico. Se trató de una vida fructífera, ávida de establecer nexos, como parte de una Iglesia preocupada por el diálogo, los problemas más acuciantes de la actualidad y de poder contribuir constructivamente a una humanidad acechada por dificultades crecientes

Autor

  • Giovanni E. Reyes

    Giovanni Efrain Reyes Ortiz, Ph.D. en Economía para el Desarrollo y Relaciones Internacionales, de la Universidad de Pittsburgh, con post-grados de la Escuela de Altos Estudios Comerciales -HEC- en París, Francia, y de la Universidad de Harvard. Ha sido Director de Integración Latinoamericana y del Caribe en el Sistema Económico Latinoamericano y Director de Informe en Naciones Unidas.

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