Por qué los californianos deben votar a favor de la Proposición 50, por María Luisa Arredondo
No es solamente un acto de defensa local, sino un compromiso con los principios de justicia, equilibrio y equidad representativa
Este 4 de noviembre los californianos tendrán la oportunidad de votar en una elección especial por la Proposición 50 que permitiría diseñar nuevos distritos electorales.
Por una representación proporcional y justa
La medida fue diseñada por el gobernador Gavin Newsom para hacer frente a la redistribución de distritos que hizo el gobernador Greg Abbott en Texas para aumentar el número de escaños republicanos de su estado en la Cámara de Representantes en 2026.
La redistribución de distritos en Texas ha generado una gran inquietud. Al reconfigurar sus mapas distritales con criterios que priorizan intereses partidistas, Texas ha alterado indirectamente el equilibrio político nacional. Aunque cada estado tiene derecho a redibujar sus propios distritos según el censo, cuando esas decisiones tienen implicaciones más allá de sus fronteras —como es el caso aquí— los demás estados deben tener herramientas para responder.
En ese sentido, la Proposición 50 no es, como algunos consideran, una represalia ni una medida radical. Se trata de un ajuste temporal y legal que permitirá a California realizar modificaciones limitadas y responsables a sus propios distritos del Congreso para que la representación en la Cámara de Representantes sea justa y proporcional frente a los cambios externos.
El sistema de representación proporcional en Estados Unidos depende de que todos los estados jueguen bajo reglas similares. Cuando uno de ellos, como es el caso de Texas, distorsiona el proceso en favor de intereses particulares, crea un desbalance que perjudica a otros estados.
California no se quedará de brazos cruzados
La Proposición 50 le da a California la capacidad de nivelar el campo de juego sin vulnerar los principios democráticos. Más aún, la medida cuenta con salvaguardas para evitar abusos. Los cambios serían temporales, sujetos a revisión y limitados en alcance. Esta no es una invitación al “gerrymandering” californiano, sino una herramienta para proteger la integridad de la representación en un contexto excepcional.
Aprobar la Proposición 50 también enviaría un mensaje político claro al resto del país: California no se quedará de brazos cruzados mientras otros manipulan el sistema para reducir el poder político de sus ciudadanos. Es un llamado a un debate nacional más profundo sobre la necesidad de normas federales que limiten la manipulación partidista de los mapas electorales, algo que hasta ahora el Congreso ha evitado abordar con la seriedad necesaria.
La democracia es dinámica, y protegerla requiere decisiones valientes. Votar a favor de la Proposición 50 no solo es un acto de defensa local, sino un compromiso con los principios de justicia, equilibrio y equidad representativa. No se trata de dividir, sino de restaurar la confianza en un sistema que debe representar a todos por igual. California tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de liderar con el ejemplo.
«por Maria Luisa Arredondo».



