martes, diciembre 1, 2020
Más

    Trump juega con la muerte y nos prepara un infierno

    Al acercarse la fecha obligatoria  de la entrega del poder, el 20 de enero, la administración Trump pone en práctica varias de las políticas más controversiales que no implementó en los casi cuatro años de gobierno, para establecer hechos que el próximo gobierno difícilmente podrá corregir.

    Un frenesí de actividad

    Mike Pompeo en Trump juega con la muerte
    Secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo

    Algunos ejemplos: este gobierno anunció la venta de derechos petroleros en el Refugio Ártico. Cercenó a la conducción del departamento de Defensa para colocar en puestos claves a sus seguidores. Su secretario de Estado Mike Pompeo visita frenéticamente siete países y asentamientos israelíes en los territorios ocupados. Cambia regulaciones en el agro para beneficiar a los propietarios y hacer vulnerables a los trabajadores. 

    Hasta acelera el retiro de tropas de Afganistán e Irak.

    Al mismo tiempo, el Presidente todavía se niega a conceder su derrota y bloquea la cooperación con el presidente electo Biden para facilitar el cambio de gobierno. Es un misterio qué va a hacer el 20 de enero y él lo prefiere así, para seguir siendo el centro de la atención mundial. 

    Al mismo tiempo, insiste – como lo hará en los próximos cuatro años – que ganó las elecciones, que Biden es un presidente ilegal, y encontrará afianzado su liderazgo y los bolsillos de sus fanáticos a su disposición.

    Y entre acciones grandiosas para impresionar a su gente y centenares de horas de mirar televisión y tuitear, Trump piensa que gobierna.

    Es así: Trump juega con la muerte

    Pero este gobierno no se ocupa de lo más importante. Lo más urgente. Lo más trágico. No se ocupa de la verdadera crisis que se convierte rápidamente en un histórico desastre nacional: el coronavirus. En eso guarda un silencio frío, calculado.

    Como si no existiera.

    Un paréntesis. Claro que sabe la gravedad de la situación. Pero si no lo menciona, si no debe contestar preguntas al respecto, ni negociar planes, ni visitar enfermos, si hace como si no hay coronavirus, para su gente – casi la mitad del país – es así. No existe.

    Pero sabemos que no es así. La cantidad de nuevos enfermos, de gente hospitalizada, de muertes, sigue subiendo implacablemente. 

    Cada día mueren más de mil personas del virus, un aumento del 50% en un mes. No falta mucho para que sean dos mil. Cada día, alrededor de 150,000 estadounidenses contraen esta enfermedad mortal. Once millones o más.

    Y el gobierno, desde su cúpula, no solamente que no hace nada para ayudar, sino que obstaculiza, molesta. Parecería que realmente está al servicio de otro país. ¿Será? 

    Así, el mismísimo encargado federal de la respuesta al coronavirus, el Dr. Scott Atlas, no solo que se opuso a las ordenanzas de llevar máscara emitidas por gobiernos estatales, sino que llamó a la población a levantarse contra las mismas. A una rebelión. Una reacción que linda en lo criminal si es que no lo es.

    Entonces, cabe observar: Trump juega con la muerte. La usa de herramienta para acumular más poder. Aunque los casos más trágicos se desarrollan en los estados donde están sus simpatizantes más enardecidos, porque a ellos les enseñó que usar la máscara es de poco hombre.

    Buenas noticias

    Este lunes recibimos la excelente noticia de que el laboratorio Moderna desarrolló una vacuna contra el COVID-19 que es efectiva en el 94.5% de los casos y más fácil de administrar que la de Pfizer, también exitosa. Aunque ambas requieren dos dosis. 

    Y sin embargo llevarán todavía varios meses hasta que ambas vacunas comiencen a ser administradas en masa y más hasta que toda la población la reciba. ¿Y mientras tanto? De parte de la Casa Blanca, nuevamente, esperar que venga lo bueno para reclamarlo como si fuese resultado de sus esfuerzos.

    Trump no tiene límites. Incluso en esto se comporta como si quienes critican al presidente saliente son enemigos mortales y amenaza con no entregar la vacuna al estado de Nueva York porque no le gusta lo que dijo sobre él su gobernador. 

    La vacuna no puede ser venganza ni es propiedad de Donald Trump. Ni siquiera fue desarrollada con fondos otorgados por Washington. 

    El Dr. Anthony Fauci, el eminente epidemiólogo a quien Trump ha insultado y calumniado incansablemente, recomendó que se implemente lo más rápido posible el cambio de mando y que el gobierno actual coopere con el próximo. No puede retrasarse más, porque cada retraso es fatal, enfatizó.

    Como una película de horror

    Dr. Fauci en Trump juega con la muerte
    Dr. Anthony Fauci

    Al parecer, Trump no ha comprendido que millones de personas votaron contra él por su reacción indiferente al COVID-19, su negativa a reconocer el peligro, la falta de un plan nacional. Ya es tarde para que lo reconozca. Ya es tarde para que pensemos que le importa.

    Quienes están a su alrededor y aún conservan su dignidad y profesionalismo deben cooperar con la próxima administración para tomar medidas de urgencia. Algunos lo hacen, o al menos prometieron hacerlo, o por lo menos dijeron que lo pensarían. Pero la mayoría no. Se hunden con él. 

    Los estados, obligados a actuar por la parálisis que aqueja al gobierno federal, deben coordinar sus esfuerzos para no obstaculizar unos a los otros. 

    Trump juega con la muerte y nos prepara un infierno. Pensábamos que al perder se iría, que se terminaría el sufrimiento que acarrea contra los estadounidenses. Pero este personaje sui generis se levanta y sigue, con la mirada impasible, como los monstruos de las películas de horror que nunca mueren.

    Biden lo dijo bien: si Trump no comienza a cooperar en la lucha contra el coronavirus, habrá más muertos. 

    Que serán, como muchos de los otros, su responsabilidad. Que jamás asumirá.

    Esta es una emergencia nacional como pocas. El momento de reaccionar es ahora mismo. 

    Gabriel Lerner
    Gabriel Lernerhttps://hispanicla.com
    Editor en jefe del diario La Opinión en Los Angeles. Fundador y co-editor de HispanicLA. Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California desde 1989. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y anteriormente editor de noticias, también para La Opinión.

    Notas relacionadas

    Los dos Diegos, por Liza Rosas Bustos

    A los Dos Diegos: Ahora que caminas libre de tu cuerpo que se hizo esclavo del ritmo de la adicción y no pudo esquivar los goles que hizo a tu cuerpo, tu ejemplo es nuestro de todo y de todos

    8 poemas de César Vallejo para días de soledad y muerte

    HispanicLA presenta ocho poemas de César Vallejo, entre los más queridos del escritor peruano, con el texto completo y cada uno leído por artistas; para gozar en estos días taciturnos de soledad y muerte

    Coronavirus en México: los cabalísticos 100,000 muertos

    La andanada de críticas al gobierno por su gestión de la pandemia del coronavirus en México no tiene mucha base real, es alboroto político, cacerolismo puro y, aunque ocupe un lugar prominente en los medios, dudo que sea una mayoría la que piensa así

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    uno + 20 =

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Lo más reciente

    Los dos Diegos, por Liza Rosas Bustos

    A los Dos Diegos: Ahora que caminas libre de tu cuerpo que se hizo esclavo del ritmo de la adicción y no pudo esquivar los goles que hizo a tu cuerpo, tu ejemplo es nuestro de todo y de todos

    8 poemas de César Vallejo para días de soledad y muerte

    HispanicLA presenta ocho poemas de César Vallejo, entre los más queridos del escritor peruano, con el texto completo y cada uno leído por artistas; para gozar en estos días taciturnos de soledad y muerte

    Coronavirus en México: los cabalísticos 100,000 muertos

    La andanada de críticas al gobierno por su gestión de la pandemia del coronavirus en México no tiene mucha base real, es alboroto político, cacerolismo puro y, aunque ocupe un lugar prominente en los medios, dudo que sea una mayoría la que piensa así

    El velatorio de Diego Armando Maradona, en directo

    Velatorio de Diego Armando Maradona: Cientos de seguidores comenzaron en la noche del miércoles a agruparse en las inmediaciones de la Casa Rosada para despedir a Diego Armando Maradona, velado desde las 6 en un salón de la Casa de Gobierno. La ceremonia pública se extenderá hasta las 16, hora de Buenos Aires.

    Estamos en Facebook y Twitter

    4,572FansMe gusta
    1,974SeguidoresSeguir

    Los 5 populares de la semana

    Esta fue la literatura precolombina: aztecas, mayas, incas (imágenes)

    Todavía queda algo, muy poco, de esos escritos aztecas, mayas e incas, que podemos leer y analizar

    Navidad o la historia del Dios Sol

    Los romanos festejaban el 19 de diciembre el Saturnal Romano en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas diversiones, esta fiesta comenzaba el 17 y terminaba el 23 de diciembre, con grandes banquetes, donde la comida, el vino y el sexo, tenían un protagonismo importante, y el día 25 de diciembre era la fiesta de la exaltación del Sol

    El Cuervo de Edgar Allan Poe, traducción de Julio Cortázar

    “Es —dije musitando— un visitante tocando quedo a la puerta de mi cuarto. Eso es todo, y nada más.”

    Peronismo: democracia de masas o fascismo posible

    Si hay algo en lo cual detenerse a la hora de intentar comprender el fenómeno del peronismo es, a nuestro juicio, la heterogeneidad de sus componentes y de ideas propugnadas, según el problema que se enfrente y la coyuntura histórica por la que se atraviese

    Comunismo y fascismo, el mismo perro

    Parafraseando a José Martí –y salvando las circunstancias y el simbolismo patriótico de la frase martiana—es evidente que el comunismo y el fascismo son del totalitarismo las dos alas. O dicho popularmente, son el mismo perro con diferente collar.