Vacunas: Critican las confusas recomendaciones del gobierno

"Las vacunas siguen funcionando. Siempre funcionaron. Funcionarán. Y siguen siendo lo mejor que se puede hacer en un mundo peligroso para evitar que les pasen cosas malas a los seres queridos..." Dr. Neuman

El presidente Donald Trump declaró a la hepatitis B como una enfermedad de transmisión sexual y dijo que la vacuna, que ha protegido a millones de personas en todo el mundo, debería administrarse a los 12 años en lugar de al nacer. Sus comentarios se produjeron en medio de una avalancha de nuevas y confusas recomendaciones del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, que se reunió los días 18 y 19 de septiembre para debatir las recomendaciones sobre vacunas, incluyendo la vacuna triple vírica (MMR) contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela, y la vacuna contra la hepatitis B. El comité también ofreció recomendaciones sobre la vacuna contra la COVID-19. Pero ya hay varios estados que están constituyendo sus propios comités asesores

Este fue el tema central de la conferencia semanal de American Community Media (ACoM), que fue moderado por Sunita Sorabji.

Evidencia que contradice a Trump

El primer orador fue Maurizio Bonacini, director ejecutivo de Mission Gastroenterology and Hepatology y profesor clínico asociado de la University of California San Francisco, quien habló principalmente del virus de la hepatitis B y empezó con una definición: “El VHB es un pequeño virus de ADN que infecta principalmente el hígado, puede permanecer latente o causar hepatitis, que progresa a cirrosis hepática, lo que en etapas avanzadas puede requerir un trasplante. El VHB es un virus oncogénico que puede provocar cáncer de hígado incluso antes de que se desarrolle la cirrosis”.

En cuanto a la vacuna y el antígeno de superficie, dijo: “El HBsAg es un antígeno de superficie, una proteína del virus que es el sello distintivo de la infección y está presente en pacientes con hepatitis B crónica, lo que significa que induce una inmunidad fuerte, duradera y eficaz. La vacuna es extremadamente efectiva, especialmente en bebés, donde ofrece protección temprana a más del 95 por ciento de los pacientes. Un estudio reciente en China mostró un 97 por ciento de casos detectables después de solo dos dosis al nacer y al mes. La protección perdura por décadas, y las personas inmunizadas no desarrollan la enfermedad, aunque los anticuerpos disminuyan”.

En relación a la transmisión, el especialista dijo: “A nivel mundial, la vía más común es de madre a hijo, y un bebé infectado al nacer tiene aproximadamente un 90 por ciento de probabilidades de desarrollar la enfermedad crónica de por vida, pero la administración de la vacuna de dosis al nacer reduce drásticamente el riesgo de cronicidad. También la vacunación universal de los bebés reduce considerablemente la probabilidad de cáncer de hígado, un hallazgo demostrado en Taiwán”.

Ya viniendo a Estados Unidos, y en relación a los dichos del presidente Trump asociando la enfermedad con la transmisión sexual, Bonacini aseguró: “Se estima que alrededor de milbebés se infectan anualmente en Estados Unidos, y unos 900 desarrollarán la enfermedad crónica, superando los casos crónicos estimados por transmisión sexual o por drogas inyectables en adultos. Por lo tanto, la transmisión materna es la vía más importante en este contexto. En este país, desde su implementación, se ha observado una disminución del 60 por ciento en las infecciones agudas por VHB y la eliminación de casos de cáncer de hígado en adultos jóvenes”.

Por último, Bonacini concluyó: “La recomendación de la vacunación contra la hepatitis B al nacer está fuertemente respaldada por los datos para prevenir la enfermedad crónica y el cáncer de hígado”.

En 5 años volverá el sarampión y en 10 la polio

En segundo lugar, tomó la palabra Yvonne Bonnie Maldonado, profesora de Pediatría y de Investigación y Políticas de Salud en Stanford University, especializada en enfermedades infecciosas. Ella fue una de los 17 miembros del comité del ACIP que fueron despedidos en junio por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy. Habló sobre las recomendaciones del ACIP para las vacunas contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela y destacó la seguridad, eficacia y el valor de la vacuna combinada (MMRV): “Es una herramienta que ha protegido a millones de niños durante casi dos décadas, combina las vacunas MMR y la de la varicela y se recomienda en dos dosis, la primera entre los 12 y 15 meses, y la segunda entre los 4 y 6 años”.

En relación a las enfermedades que previene, Maldonado explicó: “El sarampión es uno de los virus más contagiosos, antes de la vacuna, causaba anualmente miles de hospitalizaciones y alrededor de 500 muertes en Estados Unidos por año. Puede provocar neumonía, encefalitis y discapacidad permanente. En el caso de las paperas, aunque a menudo se las subestima, pueden causar meningitis, sordera e infertilidad. La rubéola suele ser leve en niños, pero devastadora en el embarazo, causa aborto espontáneo, muerte fetal ysíndrome de rubéola congénita con defectos cardíacos, ceguera, sordera. Y la varicela puede causar neumonía, infecciones bacterianas y, en raras ocasiones, la muerte”.

En cuanto a la eficacia y la seguridad de las vacunas, Maldonado opinó: “Ensayos clínicos y datos de décadas demuestran una protección superior al 90 por ciento después de dos dosis para las cuatro enfermedades. La protección es duradera, a menudo de por vida, y la respuesta inmunitaria es tan potente como si se administraran por separado. La MMRV facilita la vacunación, ya que reduce el número de inyecciones, con menos estrés para el niño y visitas clínicas más eficientes, ayudando a mantener altas tasas de cobertura de vacunación”.

Por último, remarcó: “La vacuna ha prevenido millones de casos de estas enfermedades. Los brotes recientes de sarampión en Estados Unidos, impulsados por la desinformación y la disminución de las tasas de vacunación, han provocado el mayor número de casos desde 1992, recordando que estas enfermedades siguen existiendo y que la alta cobertura es esencial para proteger a las comunidades. Las vacunas, incluida la MMRV, son uno de los mayores logros de la medicina moderna”.

Christopher Young, del Mississippi Link, hizo una pregunta: “Bajo el actual liderazgo nacional, la situación sanitaria en Estados Unidos sufrirá. ¿Cuál es su mejor estimación del daño que causarán estas políticas?”

La respuesta de Maldonado fue: “Solo puedo hablar del tema de las vacunas, pero en conjunto a algunos colegas de Stanford y Baylor, escribimos un artículo en abril sobre lo que podría suceder con la cobertura de vacunación actual y futura durante los próximos 25 años para cuatro enfermedades: sarampión, rubéola, polio y difteria. Demostramos lo que sucedería con la cobertura de vacunación actual, que es de poco más del 92 por ciento en general, aunque varía según la región. Y lo que descubrimos es realmente triste, porqueempezaremos a ver millones de casos de estas enfermedades y sus complicaciones. Hemos eliminado el sarampión en Estados Unidos desde el año 2000 y lograrlo requirió mucho trabajo. Ahora sabemos que el sarampión volvería a ser un virus circulante normal en Estados Unidos en cinco años y la polio en diez”.

Elise Maripou, de Bay City News, preguntó sobre la relación de la vacuna triple vírica con el autismo, y la respuesta de Maldonado fue contundente: “No existe ningún estudio creíble que vincule el sarampión o cualquier otra vacuna con el autismo. Estos estudios se han realizado en millones de niños en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, y no hemos encontrado ninguna relación. Los antivacunas siempre han existido desde que BenjaminFranklin era antivacunas y se arrepintió porque la viruela mató a su hijo. Si bien se ha demostrado que estas vacunas son seguras y eficaces, lamentablemente hay personas que se benefician vendiendo sus propios suplementos y sus propios remedios milagrosos en lugar de las vacunas”.

Estados Unidos, caso atípico a nivel mundial

El tercer invitado fue Peter Chin-Hong, especialista en enfermedades infecciosas y profesor de medicina de la University of California San Francisco, quien se centró en la preocupación por la volatilidad y confusión en torno a las recomendaciones de la vacunacontra la COVID-19, argumentando que “se está perdiendo de vista a las poblaciones que aún corren un alto riesgo de resultados adversos”.

Según Hong, hay cuatro grupos de alto riesgo: “Personas de 65 años o más, independientemente de su estado de salud, este grupo sigue impulsando las hospitalizaciones y muertes. Aunque en 2024 las muertes por COVID se mantuvieron a niveles similares o superiores a un año promedio de gripe (aproximadamente 50,000 muertes), muchos en este grupo no han recibido refuerzos recientes. Mujeres embarazadas, tienen un sistema inmunitario relativamente comprometido. Históricamente, han tenido malos resultados con la COVID-19, incluso si antes estaban sanas. Además, la vacunación es crucial para que los anticuerpos pasen al feto y protejan al bebé menor de seis meses, que no puede ser vacunado. Niños pequeños, especialmente menores de 2 años, la tasa de hospitalización de bebés menores de dos años con COVID-19 es similar a la de los adultos mayores. Aproximadamente el 30 o 40 por ciento de estos niños no tenía comorbilidades, lo que subraya el riesgo general en esta población. Personas de cualquier edad con comorbilidades, en particular, aquellos con un sistema inmunitario muy comprometido. Necesitan un refuerzo más frecuente”.

En relación a las recomendaciones nacionales, el experto criticó el reciente cambio de las agencias nacionales, que han pasado de recomendar activamente la vacunación a simplemente permitirla, lo que debilita el mensaje de salud pública: “La vaga comunicación de las directrices y la posibilidad de que algunos estados exijan recetas o pautas de farmacéuticos está generando incertidumbre, lo que lleva a las personas de alto riesgo a no vacunarse. En cambio, estados de la Costa Oeste (California, Oregón, Washington, Hawái) y algunos de la Costa Este e interiores están adoptando recomendaciones más claras y basadas en la ciencia, lo que, aunque positivo, también aumenta el número de voces diferentes y confunde el mensaje de salud pública a nivel nacional”.

En conclusión, el orador se lamentó: “Estados Unidos está convirtiendo en un caso atípico a nivel mundial en cuanto a la inmunización, las recomendaciones vagas y las barreras impuestas están impidiendo que las poblaciones más vulnerables obtengan la protección que necesitan”.

Las vacunas siguen funcionando y funcionarán

El último orador fue Benjamin Neuman, profesor de biología en Texas A&M University, quien criticó la decisión del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de retirar aproximadamente 500 millones de dólares destinados a la investigación de vacunas de ARNm: “Estos fondos eran cruciales para enfermedades que solo pueden detenerse de esta manera. El virus del VIH, por ejemplo, cambia rápidamente la forma de su proteína de envoltura inmediatamente después de la producción. La forma más protectora solo existe por un corto tiempo. Las vacunas de COVID-19 solo ofrecen protección a corto plazo, y esto se debe a la naturaleza del virus, no a la tecnología”.

Neuman continuó diferenciando distintos virus: “El virus de la polio es un blanco fácil y esto permite una inmunidad a largo plazo con vacunas tradicionales. Pero el coronavirus es diferente. Se dirige a una proteína altamente blindada que parece estar diseñada para evadir la respuesta inmunitaria. Esta naturaleza viral requiere recordatorios inmunológicos más frecuentes”.

En cuanto a los estándares y la pureza, el virólogo molecular dijo: “El concepto de pureza total es ajeno a la ciencia, la preocupación se centra en pequeños fragmentos de ADN o ARN, los cuales son subproductos que también están presentes en otros productos biológicos como la insulina humana o los anticuerpos monoclonales, el problema no es la pureza, sino que las vacunas de ARNm se están evaluando con estándares mucho más estrictos que cualquier otra vacuna. Las recomendaciones que aceptan información no basada en hechos o aplican estándares injustificados no son fiables”.

Finalmente, Neuman concluyó: “Gran parte del sentimiento antivacunas ahora mismo proviene de padres. Las vacunas siguen funcionando. Siempre funcionaron. Funcionarán. Y siguen siendo lo mejor que se puede hacer en un mundo peligroso para evitar que les pasen cosas malas a los seres queridos”.

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