Apagones y cambio climático: urge un pacto energético

En California o Texas, cada año el alto consumo de electricidad causa series de apagones continuos (rolling outages) en el verano, interrumpiendo la producción industrial y arriesgando la salud de la población.

Apagones en todo el país

Ahora, por el cambio climático, se pronostican apagones similares en todo o la mayor parte del país. 

El clima se vuelve cada vez más impredecible, y con cada ola de calor corremos el riesgo de que una cantidad de estados carezcan de la energía suficiente, causando una reacción en cadena que desestabilice a todo el país.

La mayoría de los estados no se han preparado para los efectos del cambio climático. 

La situación se exacerba por la conjunción de una serie de factores relativamente independientes. 

La crisis ha llegado en un momento de transición. Muchas plantas de carbón cierran, porque sus propietarios se rehúsan a invertir en modernizarlas. Están siendo reemplazadas por plantas de energía eólica y solar, lo cual es positivo, pero esto no sucede al ritmo necesario para evitar la crisis. 

Es más: cuando el sol no brilla y el viento no sopla, se activan centrales eléctricas de gas natural, y la actual crisis energética causada por la guerra en Ucrania dificulta el suministro de este combustible.

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Además, la prolongada sequía está interrumpiendo el funcionamiento de los sistemas hidroeléctricos que suministran energía limpia a 80 millones de usuarios, ya que la carencia de agua reduce el funcionamiento de las represas. 

Más aún, los bajos niveles de agua impiden el enfriamiento esencial para las plantas nucleares, y pueden obligar a cerrarlas.  

Entre la espada y la pared

Y aunque se abren nuevas plantas solares en muchos casos los propietarios de tierras se oponen a que las líneas crucen sus propiedades para llegar a las ciudades.

 Estamos entonces entre la espada y la pared. Por un lado debemos contener la contaminación ambiental causante del cambio climático. Por el otro, los resultados de este cambio requieren uso de todo nuestro potencial energético.  

Si agregamos los inaceptables aumentos en el precio de los combustibles, el reciente fallo de la Corte Suprema contra la autoridad de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y la inestabilidad política, concluimos que buscar soluciones inmediatas es una máxima prioridad. 

¿Cuáles son las soluciones?

Por la oposición de toda la bancada republicana del Senado y de dos demócratas, fracasó el año pasado la aprobación del paquete legislativo Build Back Better.   

Sin embargo, hay todavía posibilidades de lograr, antes del receso de agosto, un acuerdo que incluya créditos fiscales por energía limpia y multas  por emisiones de metano. 

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Por un pacto energético

Los demócratas tienen hasta el 30 de septiembre. Pasada esta fecha, para toda resolución presupuestaria se requerirán 60 de los 100 votos, a causa de la oposición republicana. Y ante la cercanía de las elecciones de noviembre las perspectivas de un acuerdo se esfuman.

El acuerdo aún en negociaciones tendría un tope de $300,000 millones en inversiones que tanto se necesitan, contra $555,000 millones en el proyecto de ley que fracasó.

Estamos hablando todavía de una inversión histórica capaz de acelerar a tiempo la transición energética.

Al mismo tiempo, se deben reducir todos los gastos innecesarios de electricidad a nivel nacional. 

Pero si no alcanza no hay escapatoria sino aprobar proyectos de combustibles fósiles, como más perforaciones en el Golfo de México y en Alaska, y un oleoducto que atraviesa Virginia Occidental.

Este es lamentablemente el resultado de años de empecinada negativa por parte de la clase política a reconocer que el cambio climático tiene un precio que la población toda va a pagar.

Y el día del pago ha llegado. Ya no se puede ocultar más.

 

Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio. Tiene tres hijos adultos que son, dice, "la luz de mi vida".

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