Conclave: la lucha por el poder en el Vaticano
El Colegio Cardenalicio decidirá entre profundizar las reformas progresistas de Francisco o girar hacia posiciones tradicionales

La muerte llega al Papa Francisco en el momento que el mundo se encuentra en la mayor de las crisis de posguerra, donde lideres como Trump, Putin, Xi Jinping, Netanyahu, Zelenski y otros buscan redefinir las fronteras políticas y económicas del mundo.
Con este escenario y, tras el pontificado transformador de Francisco, la Iglesia Católica enfrenta un nuevo cónclave marcado por una división interna entre sectores progresistas y conservadores
Los candidatos posibles varían notablemente en su enfoque teológico, político y pastoral, haciendo que la elección sea especialmente intrigante
La pregunta que resuenan en el vaticano es… ¿Quieren continuidad con el papado de Francisco o no?”
En otras palabras, el Colegio Cardenalicio deberá decidir entre profundizar las reformas progresistas del pontífice fallecido o dar un giro de timón hacia posiciones más tradicionales.
Después de tres papas consecutivos no italianos (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco I), el bloque europeo, en especial el italiano, presiona para recuperar el liderazgo, recordemos que 55 de los cardenales que emitirán su voto son italianos, lo que les da un peso importante en la votación
En este escenario complejo, el próximo cónclave aparece como una pulseada geopolítica y doctrinal, si bien Europa aspira a recuperar el papado muchos ven en África o Asia potenciales candidatos de Iglesias vibrantes. Latinoamérica está descartada porque sería muy extraño que se elija a otro Cardenal latino y Estados Unidos también, mientras Trump continue en el poder.
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Aunque la frase “Quien entra Papa sale Cardenal” pone sombras sobre posibles candidatos, varios nombres resuena en los pasillos vaticanos:
-Pietro Parolin (Italia), 70, mano derecha de Francisco, encasillable entre moderado o progresista, “el Bergoglio italiano” por su estilo pastoral humilde y su trabajo por la paz en conflictos internacionales
-Matteo Maria Zuppi (Italia), 69, Arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, referente del ala progresista italiana. Zuppi promueve abiertamente una Iglesia abierta e inclusiva, tendiendo puentes hacia la comunidad LGBTQ+ y aboga por una fe menos dogmática y más dialogante.
-Luis Antonio “Chito” Tagle (Filipinas), 67, ex Arzobispo de Manila y actual prefecto del Dicasterio para la Evangelización, el cardenal Tagle representa la opción asiática progresista por excelencia
-Jean-Marc Aveline (Francia), 64, Arzobispo de Marsella, comparte la visión social de Francisco y tiene un fuerte perfil intelectual y dialogante, encarnaría a un europeo moderadamente progresista, capaz de tender puentes.
-Juan José Omella (España), 77, Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, alineado con la línea de Bergoglio en temas sociales y de reforma eclesial, aunque no es considerado favorito, simboliza la influencia de la agenda de Francisco incluso en prelados europeos tradicionales.
Otros dos progresistas que aparecen (con pocas posibilidades) en los sondeos son el arzobispo de México Carlos Aguiar Retes, 73, de perfil moderado y dialogante y el congoleño Fridolin Ambongo, 65, comprometido con la justicia social.
En el otro extremo del espectro, los cardenales conservadores, críticos o cautelosos ante los cambios de la era Francisco, llegan al cónclave buscando un giro hacia posiciones doctrinales más clásicas.
-Péter Erdő (Hungría), 72, Arzobispo de Budapest, se perfila como la opción principal del ala conservadora europea, Erdő se ha opuesto frontalmente a las bendiciones de uniones homosexuales, a la ordenación de hombres casados y a cualquier relajación del celibato sacerdotal
-Robert Sarah (Guinea), 79, Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, es otro nombre emblemático del sector conservador, defensor ferviente de la tradición litúrgica y espiritual de la Iglesia, oponiéndose a flexibilizar la moral sexual.
-Malcolm Ranjith (Sri Lanka), 75, Arzobispo de Colombo y ex colaborador de Benedicto XVI en el Vaticano, conocido por su estricta adherencia a la liturgia tridentina (Misa en latín) y sus críticas a ciertas reformas posconciliares, representaría una postura de “retorno a las fuentes” en la Iglesia.
-Timothy Dolan (Estados Unidos), 75, Cardenal arzobispo de Nueva York, es una figura prominente del catolicismo norteamericano, firme opositor al aborto y defensor de la familia tradicional, aunque casi todos los expertos coinciden en que es prácticamente imposible que un estadounidense sea elegido Papa
-Peter Turkson (76), quien fuera ministro vaticano de Justicia y Paz y sonó fuerte en 2013, buen comunicador y primer cardenal de Ghana, “podría convertirse en el primer Papa subsahariano” según la prensa internacional
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Más allá de las etiquetas ideológicas, el próximo cónclave será también un juego geopolítico, recordemos que, bajo el pontificado de Francisco, la Iglesia se volvió más global en su cúpula: aumentó la representación de América Latina, África y Asia en el Colegio Cardenalicio, reduciendo el peso histórico de Europa
Por esto la lucha de poder podría pasar por bloques geopolíticos, por ejemplo, si logran unirse en torno a un candidato (como Parolin o Zuppi), los italianos podrían casi asegurar su elección, por otro lado, algunos purpurados del norte de Europa podrían inclinarse por figuras reformistas como Aveline o Hollerich, mientras que otros de Europa del Este apoyarían a perfiles doctrinales firmes como Erdő.
El dilema europeo es retomar el papado para afrontar la descristianización de su continente o ceder nuevamente reconociendo que el crecimiento católico está en Latinoamérica y Filipinas.
Las congregaciones religiosas y movimientos laicales aportan otro eje de alianzas menos visible, aunque los votos son individuales, es sabido que quienes pertenecen a una misma orden religiosa suelen consultarse, por ejemplo, Ambongo (Congo), es franciscano capuchino, Michael Czerny (Canadá) es jesuita, José Tolentino (Portugal) es oratoriano, Albert Vanhoye (Francia), jesuita, etc. No hay indicios de que actúen monolíticamente, pero su espiritualidad común puede inclinar su preferencia hacia ciertos candidatos.
Los jesuitas, tras haber tenido por primera vez a uno de los suyos como Papa (Francisco), quizá vean con buenos ojos a otro jesuita reformista como Hollerich o, al menos, a alguien que continúe su impulso sin ser necesariamente de la orden (Zuppi, por ejemplo, aunque diocesano, comparte esa visión), por su parte, la red de la Comunidad de San Egidio ha hecho sentir su influencia a favor de Zuppi, miembro cercano a ellos, movilizando apoyos discretos en Europa y África gracias a sus proyectos humanitarios en ambos continentes
Asimismo, cardenales vinculados a movimientos más conservadores (Neocatecumenal u Opus Dei) podrían alentar candidaturas afines a su sensibilidad, aunque ninguno de sus miembros ostenta la púrpura actualmente con voto.
Por lo visto, “el Espíritu Santo”, tendrá mucho trabajo en el cónclave de la era post-Francisco, ya que, deberá buscar un equilibrio de fuerzas: progresistas vs. conservadores, Europa vs. resto del mundo, Curia vs. iglesias locales, órdenes religiosas vs. Diócesis, solo es cuestión de esperar.



