Groenlandia y Malvinas: la instrumentación de la doctrina Monroe
El intento de apropiación de Groenlandia tiene grandes implicaciones para la comunidad hispana. Por las buenas o por las malas. Por las malas: Argentina invadió las Islas Malvinas en 1982 (en inglés Falkland Islands) para recuperar su soberanía. El resultado es el conocido, la flota británica las retomó. Lo sorprendente es que Gran Bretaña no es un territorio americano, y aún más sorprendente, que nuestro país ayudara a reconquistarlas. La doctrina Monroe se violó en perjuicio de un país hispano.
Una doctrina moldeable
Hoy se habla de adquirir por las buenas o por las malas Groenlandia. Se habla de la doctrina Monroe para justificarlo. No hace falta ser muy perspicaz para ver que la doctrina es muy maleable. Por cierto, no hemos oído a Milei, presidente de la Argentina, hablar de ello, porque vendría como anillo al dedo. Su comportamiento como responsable político hispano se acerca al de un vendepatrias. Mucho chillar “carajo”, pero cuando tiene que alzar la voz para defender a la nación que preside se queda mudo.
El tibio comentario de Starmer, primer ministro británico, tiene mucha lógica. Mejor estar callado por si las moscas, no vaya a ser que a Trump se le ocurra entrar en las Malvinas con mayor éxito que Argentina. ¿Mandaría Gran Bretaña una flota para recuperar las islas?
Se podría aplicar a Francia. Tenemos Guadalupe, Martinica, la Guayana francesa, etc. Parece que lo único que molesta es lo que huele a hispano. Y Milei no se ha enterado. Qué casualidad que cuando se habla de indocumentados en Estados Unidos, que se cruza intencionadamente con “indeseables”, también se centra el discurso en el hispano, con el efecto harto indeseable de convertir a todo hispano en “carnaza” para el circo electoral.
Volvamos a Groenlandia
Dice el Presidente, nuestro presidente, que el mérito de sus habitantes para poseerla es haber desembarcado en su costa hace 500 años. Pues bueno, aclarémoslo, la población de Groenlandia se compone en un 89 por ciento de “inuit kalaallit”. Las lenguas son kallaallisut (inuit) y danés.
Los ancestros de los groenlandeses llegaron entre el año 1000 y el 1200 desde Alaska, señor presidente. Esto es unos 700-800 años antes de que su familia emigrara desde Europa. El problema no es ya solo con Dinamarca, sino con los nativos inuit.
Aparte de invadir o comprar la isla, otro de los planes que se barajan para apropiarse de Groenlandia va en la línea de la anexión de Texas. Primero se favorece la independencia y luego, poco después, se anexiona. Se habla también de dar cien mil dólares a cada habitante de la isla. La reacción de los groenlandeses ha sido unánime: “rechazo total a todo intento de anexión”.
Más claro, agua.



