Intolerancia: ecos de la guerra del Medio Oriente en los Estados Unidos

A 40 días del inicio del conflicto entre Israel y Hamás, crímenes de odio contra judíos y palestinos se multiplican en numerosos países. En los Estados Unidos, el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR) declaró que “ha habido un aumento sin precedentes” en las quejas de prejuicios antimusulmanes o antiárabes”. Por otra parte, según la cadena ABC News, desde que comenzó la guerra, se produjo un aumento de más del 200% en los incidentes antijudíos investigados por la policía de Nueva York

El horror del ataque terrorista de Hamás y las escenas diarias que muestran la Franja de Gaza devastada por misiles y familias en un éxodo masivo que han sido caracterizado como crímenes de guerra del gobierno israelí, han generado emociones intensas que han llevado a actos de violencia y odio en diferentes comunidades estadounidenses.

Niño palestino asesinado en Illinois

Wadea Al-Fayoume tenía 6 años y tal vez nunca pudo entender por qué ese señor tan amable que les alquilaba la planta baja, los atacó con un cuchillo sin darles tiempo a nada. El niño recibió 26 puñaladas y llegó al hospital moribundo; mientras que su mamá, Hanaan Shahin, tras un intento de estrangulamiento y una docena de heridas de cuchillo, logró escapar.

Todo esto ocurrió en la mañana del 14 de octubre, a solo una semana del ataque de Hamás, en Plainfield, Illinois, una localidad ubicada a 40 millas de Chicago.

Mientras los acuchillaba, el ´amable señor´, que en realidad era Joseph Czuba, un anciano de 71 años, repetía: “Ustedes los musulmanes deben morir”.

Crimen antimusulmán

Shahin, de 32 años, explicó que vivían en la planta baja de Czuba desde hacía dos años y que tenían “una relación cordial” con el propietario. El padre del niño, Odey Al-Fayoume, dijo que Czuba hasta “había construido una casa en el árbol para el niño y le había traído juguetes”.

Wadea Al-Fayoume, de 6 años, festejando su cumpleaños. Foto: NS

Pero según Shahin, todo cambió cuando Czuba “empezó a ver las noticias y a escuchar las declaraciones sobre la guerra…”

Tras el asesinato, Czuba fue encontrado cerca del camino de entrada a la casa sentado en el piso y con una laceración en la cabeza, de acuerdo a un reporte de la Oficina del Sheriff del Condado de Will. Luego de ser atendido en un hospital, fue interrogado y arrestado.

La Oficina del Sheriff manifestó que “los detectives pudieron determinar que ambas víctimas fueron atacadas por el sospechoso debido a que eran musulmanes y al conflicto en Medio Oriente que involucra a Hamás y los israelíes”.

Antes del funeral de su hijo en la mezquita de Bridgeview, Odey Al-Fayoume dijo “sólo espero que mi hijo pueda ser un medio para solucionar este conflicto”.

El asesinato provocó indignación en toda la sociedad estadounidense. El fiscal general Merrick Garland dijo estar “desconsolado por este abominable asesinato. En nombre de todo el Departamento de Justicia quiero expresar mi más sentido pésame a su familia y su comunidad”.

El presidente Joe Biden afirmó que “este horrible acto de odio no tiene cabida en Estados Unidos, mientras la vicepresidenta Kamala Harris indicó que “condenamos inequívocamente el odio y la islamofobia, y apoyamos a las comunidades palestina, árabe y musulmana estadounidense”.

Por su parte Ahmed Rehab, director ejecutivo del CAIR, dijo que el niño “pagó el precio por la atmósfera de odio, otredad y deshumanización que estamos viendo aquí en los Estados Unidos”.

CAIR, la organización musulmana de derechos civiles más grande del país, dijo en un comunicado que desde el 7 de octubre al 4 de noviembre recibieron 1,238 pedidos de ayuda. Y Corey Saylor, director de investigación y defensa de la organización, agregó que “la retórica islamófoba y antipalestina que se ha utilizado para justificar la violencia en Gaza, ha contribuido a este aumento sin precedente de intolerancia”.

Disturbios en el Museo de la Tolerancia

En las antípodas de los acontecimientos de Illinois, en la última semana dos hechos similares sucedieron  en Los Ángeles.

El primero tuvo lugar el miércoles 8 de noviembre en el Museo de la Tolerancia mientras se proyectaba un documental sobre las atrocidades cometidas por Hamás. Las imágenes de “Bearing Witness” (Dando testimonio) eran tan gráficas y violentas que habrían sido las causantes de multitudinarios disturbios en las inmediaciones del museo. La policía, que fue convocada para mantener la seguridad, terminó arrojando gas pimienta.

Museo de la Tolerancia en Los Ángeles. Foto: Wikipedia

Según The Hollywood Reporter, unas 200 personas habían asistido a la proyección, entre las que se encontraba el embajador de Israel ante las Naciones Unidas, un funcionario de las Fuerzas de Defensa de Israel y ejecutivos de Hollywood.

La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, condenó los hechos de violencia, manifestando que “no podemos permitir que la tensión mundial se convierta en esta violencia inaceptable en nuestra ciudad. Es un momento de inmenso dolor para miles de angelinos y debemos permanecer unidos”.

Manifestación y muerte

El segundo hecho ocurrió el domingo 12 y terminó con la muerte de Paul Kessler, un judío de 69 años quien, desde que se había jubilado como médico, se mantenía activo en su comunidad.

El hecho se produjo en Thousand Oaks, una comunidad localizada a una hora al norte de Los Ángeles, durante una manifestación propalestina que atrajo a un centenar de personas. Kessler, que sostenía una bandera israelí con un grupo de contramanifestantes ubicados en la esquina opuesta, se vio involucrado en un altercado con un manifestante propalestino cayendo al piso y golpeándose la cabeza. Según el diario Los Angeles Times, horas más tarde moriría en un hospital.

El rabino Ari Averbech, del templo Etz Jaim de Thousand Oaks, al que Kessler asistía, dijo que “como la mayoría de los judíos, Kessler amaba Israel y creía que a los judíos se les debía permitir vivir en Israel. Paul se ha convertido en un símbolo de algo mucho más grande; aunque esa no era su intención. Él no estaba buscando problemas”.

Paul Kessler que perdió la vida en manifestación en Thousand Oaks, California. Foto: Jonathan Oswaks

Por su parte, el imán Muhammed S. Mehtar, del Centro Islámico de Conejo Valley, dijo en un comunicado que su comunidad “se opone a cualquier forma de violencia” y está “devastada por la muerte de Kessler”.

Si bien existen versiones diferentes del altercado que resultó en la muerte de Kessler, la policía arrestó a Loay Alnaji, un profesor de 50 años de edad que reside en la cercana localidad de Moorpark, a quien se le hizo el cargo de homicidio involuntario.

Con impactantes imágenes del conflicto del Medio Oriente proyectadas diariamente en pantallas de televisores y comentarios intolerantes de todo tipo en los redes sociales, el termómetro emotivo de muchos ha llegado a un punto crítico. Por eso es que el mensaje de moderación de algunos líderes religiosos pidiendo paz y tolerancia es más que necesario. No se quiere que los ecos de la guerra dañen el tejido social del país al que muchos llegaron en busca de paz.

Este artículo está respaldado en su totalidad o en parte por fondos proporcionados por el Estado de California, administrado por la Biblioteca del Estado de California en asociación con el Departamento de Servicios Sociales de California y la Comisión de California sobre Asuntos Estadounidenses Asiáticos e Isleños del Pacífico como parte del programa Stop the Hate. Para denunciar un incidente de odio o un delito de odio y obtener apoyo, vaya a CA vs Hate.

This article is supported in whole or in part by funding provided by the State of California, administered by the California State Library in partnership with the California Department of Social Services and the California Commission on Asian and Pacific Islander American Affairs as part of the Stop the Hate program. To report a hate incident or hate crime and get support, go to CA vs Hate.

Autor

  • Iván Wielikosielec

    Escritor y periodista argentino (Córdoba, 1971). Ha publicado libros de relatos y poesía (“Los ojos de Sharon Tate”, “Príncipe Vlad”, “Crónicas del Sudeste”). Colabora para diversos medios gráficos e instituciones culturales.

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Iván Wielikosielec

Escritor y periodista argentino (Córdoba, 1971). Ha publicado libros de relatos y poesía (“Los ojos de Sharon Tate”, “Príncipe Vlad”, “Crónicas del Sudeste”). Colabora para diversos medios gráficos e instituciones culturales.

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