Las traiciones de Europa

Europa traicionó a los checos en 1938, a los israelíes en 1973, a los Balcanes en el 2003, a los georgianos en 2008 y a los ucranianos en 2014 y ahora… al mundo entero.

1938

Ante la invasión de la Alemania Nazi a los Sudetes para anexar Checoslovaquia a su imperio, los gobiernos de Francia y el Reino Unido estaban decididos a no hacerle frente y, mediante el primer ministro inglés, Neville Chamberlain, aconsejaron a Checoslovaquia ceder a las exigencias alemanas.
Hitler se reunió con Chamberlain y exigió la rápida anexión de los Sudetes por el Tercer Reich bajo la amenaza de guerra, con la excusa que los checos masacraban a los alemanes. Curiosamente, es la misma excusa que tiene Putin hoy para invadir Ucrania.
Europa liderada por los gobiernos británico y francés aceptaron. Obligaron al gobierno checoslovaco a ceder los Sudetes, sin prever que, al día siguiente, Hitler exigiría las anexiones de Polonia y el Reino de Hungría.
A los pocos días, Hitler se reunió en Munich con los jefes de los gobiernos de Francia, Reino de Italia y el Reino Unido, para firmar el Acuerdo de Munich, (“La traición de Munich” para muchos europeos) que anexaba Checoslovaquia al Tercer Reich, pero Alemania e Italia, no garantizaban la paz, por los problemas de las minorías alemanas en Polonia y Hungría. Esto permitió a los Nazis invadir ambos países.

Igual que Putin en la actualidad.

1973

En octubre de 1973, los ejércitos de Egipto y Siria, con el apoyo Irak, Jordania, Marruecos y Arabia Saudita invadieron sorpresivamente el territorio de Israel, lo que hoy recordamos como la guerra de iom Kipur o Día del Perdón, en el día sagrado, cuando muchos soldados israelíes visitan a sus familiares.
Fueron dos semanas de combates intensos en dos frentes, donde murieron más de dos mil soldados israelíes. En ese momento ningún país europeo acordó el suministro de armas a Israel, a la que consideraban la única democracia en Oriente Medio y decían estar avergonzados del Holocausto. Incluso prohibieron el tránsito de ayuda estadounidense a Israel, a través de sus espacios aéreos.

2003

En la Cumbre celebrada en Tesalónica en 2003, se emitió una Declaración en la que se establece que la Unión Europea y los países de los Balcanes Occidentales comparten valores europeos, como la democracia, la economía de mercado, el estado de derecho y respeto a los derechos de las minorías.
La Declaración también afirmó que la Unión Europea reitera “su apoyo inequívoco a la perspectiva de los países de los Balcanes Occidentales, a ser parte activa de la Unión Europea”.
En el 2019 la Comisión Europea publicó su opinión, sobre el estado de la solicitud de membresía de Bosnia y Herzegovina, Albania y Macedonia del Norte, donde especifica que los países no cumplían las demandas política y económica solicitadas.
Debemos analizar que la Declaración de Tesalónica (16 años antes) dio a la mayoría de los ciudadanos de los Balcanes la esperanza de un futuro con mejores instituciones políticas y económicas, considerando que, el solo hecho de ser un estado miembro de la Unión Europea, implica la adaptación gradual del país a lo que se percibe como normas europeas.

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2008

La guerra ruso-georgiana es una repetición de la actual invasión a Ucrania.
La república de Georgia, ubicada en la estratégicamente región del Cáucaso Sur, era codiciada por Rusia y las autoproclamadas repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia, respaldadas por Rusia.
Recordemos que cuando Vladimir Putin asume la presidencia de Rusia en el año 2000, Georgia tuvo un cambio prooccidental, creando un deterioro en las relaciones entre Rusia y Georgia.
El 1 de agosto del 2008 las fuerzas rusas comenzaron a bombardear aldeas y bloquearon la costa georgiana del Mar Negro, a tal punto que fueron responsables de una limpieza étnica de georgianos.
El único líder europeo que intervino fue Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, quien negoció personalmente un alto el fuego el 12 de agosto, porque ni Europa ni la NATO apoyaron a Georgia, por considerar que podía resentir las relaciones con Rusia, dejando a los georgianos librados al ataque ruso.
Se contabilizaron 20.272 muertos, en su mayoría de etnia georgiana. Pero las relaciones internacionales rusas resultaron en gran medida ilesas.
En 2021, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que Rusia mantenía el «control directo» sobre las regiones separatistas y era responsable de los abusos que, aun hoy, tienen lugar allí.

2014

El movimiento ucraniano de protesta Euromaidan desencadeno la revolución de la Dignidad, entre el 18 y 21de febrero del 2014. Esto obligó al presidente prorruso Víctor Yanukovych a huir de Kiev, rumbo a Rusia.
Por esa razón el parlamento de Ucrania nombró a un presidente y un primer ministro (ambos interinos) para hacerse cargo, dejando en claro su intención de acercar a Ucrania a Europa para firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea.
En marzo del mismo año, soldados rusos ocuparon instalaciones y puestos de control clave en la península de Crimea y en los estados separatistas de Donetsk y Luhansk. Al principio, estos comandos fueron negados por Putin, pero luego condecorados por este.
La Unión Europea instó a Ucrania a no tomar medidas precipitadas y, en pocos días las tropas rusas habían asegurado toda la península. El 18 de marzo, funcionarios de Crimea y Rusia firmaron el Tratado de Adhesión de la República de Crimea a Rusia, en base a un referéndum tramposo, que ofrecía dos opciones, uno era unirse a Rusia y el otro, darle a la península de Crimea una autonomía que, en la práctica, la obligaba a depender de Rusia.

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2022

En la madrugada del 24 de febrero del 2022 cayeron las primeras bombas rusas sobre Kiev, capital de Ucrania. Esto no ocurría desde 1941 cuando Kiev fue atacada por la Alemania Nazi. Al mismo tiempo, tropas rusas comenzaron la invasión terrestre a territorio ucraniano.
La reacción de la Unión Europea fue atacar económicamente a Rusia, sancionándola en sectores financiero, energético, transporte, con controles de exportación y exportación y, la política de visas, sanciones que son muy bienvenidas, pero en ningún momento se analizó el apoyo estratégico y de armas, mientras los ucranianos mueren en sus casas o ven como sus ciudades son destruidas.
A tal punto que fue negado el pedido del presidente Zelensky para establecer una zona de exclusión aérea sobre el país, es decir, un área en la que no se permitiera volar a los aviones rusos, para evitar que realizaran ataques aéreos contra Ucrania. La respuesta de los políticos europeos fue que esas medidas podrían incluir el derribo de los avión rusos, lo que enfrentaría a la OTAN militarmente con Rusia e intensificaría el conflicto.
Así mismo, fue negado el sistema de defensa antimisiles S-300, para atacar objetivos que están a mayor altura y más lejos que los misiles Stinger.
Incluso fue negado el envío de aviones de combate MiG-29, porque la Union Europea considera la propuesta de Polonia demasiado arriesgada, porque “los aviones deberían cruzar en un espacio aéreo sobre Ucrania, que está disputado con Rusia, y esto plantea riesgos para la OTAN»

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Marzo 2022

La diplomacia europea continúa con sus buenas intenciones. Por ejemplo, el 11 de marzo, emitió la Declaración de Versalles en apoyo total a Ucrania, con medidas para profundizar las sanciones a los sectores rusos de finanzas, energía, transporte y tecnología.
La ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, declaró el 10 de marzo en Sarajevo que Europa tiene «una responsabilidad histórica» de proteger la paz en los Balcanes y garantizar la futura entrada de los países de la región en la Unión Europea. Aseguró que Alemania «estará más presente en el futuro en los Balcanes Occidentales», esto abarca a Ucrania, Albania, Macedonia del Norte, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia, Kosovo y Moldavia.
Como vemos otra vez las promesas de los políticos europeos son débiles. Actúan con miedo ante la Rusia de Putin, que avanza día a día en su intención de rearmar la gloriosa “Rusia Zarista” de 1547, de Iván IV o Iván Vasílievich. Conocido como Iván el Terrible, conquistador y dictador, expandió el territorio ruso en más de un millón de kilómetros cuadrados, sembrando el terror en los territorios Tártaros, Chuvashes, Maríes, Mordvinos, Udmurtos, y Kazanies,
La historia se repite, la Rusia socialista que nació en 1917 ha desaparecido, hoy es solo un país con mega millonarios, ultracapitalistas, y dirigentes que sufren de megalomanía.

Perfil del autor

Cesar Leo Marcus, nació en Buenos Aires, Argentina.
Doctor (PhD) en Logistica Internacional y Comercio Exterior, y Máster (MBA) en Sociología Económica, fue profesor de ambas cátedras en las Universidades de Madrid (España) y Cordoba (Argentina).
Periodista, publica en periódicos de California, Miami y New York. Escritor, publico 12 libros, y editor literario, director de Windmills Editions. Actualmente reside en California.

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