Otro día más sin mexicanos

Cuando las calles estaban desiertas, ellos salían. Cuando el mundo se paró, ellos seguían girando. Cuando otros cobraban beneficios de desempleo, ellos se echaban al hombro el doble de trabajo por el mismo sueldo. Cuando otros huían del virus, a ellos les obligaban a hacerle frente. Desde marzo de 2020, cuando la pandemia de coronavirus sacudió a la sociedad, ellos nos salvan. Son los trabajadores esenciales, muchos de ellos migrantes que se mueven en las sombras en Estados Unidos, a los que nadie aplaude ni agradece… a los que hacemos como que no vemos.

Este 14 de febrero quieren visibilizarse. Obligarle a los demás a verlos a los ojos. De frente. A ver quién agacha la mirada. Son los mexicanos, centroamericanos y otros migrantes que planean hacer que su ausencia se note: no compren, no trabajen, no salgan, les piden.

Esta convocatoria forma parte de un grupo público que puede seguirse por Facebook.

Hace una década este clamor resonaba con más fuerza. La lucha por los derechos del migrante estaba fortalecida por la unidad.  Hoy se nota como un esfuerzo deslavado que ha perdido eco, a pesar de que la necesidad de regularizar a millones de personas sigue siendo apremiante. Falta liderazgo en las calles y en el Congreso; ningún político quiere gastarse sus cartuchos en una reforma migratoria que tan útil resulta en cada elección como estandarte de campaña.

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En mi pueblo reza un refrán: “¿Para qué compras una vaca si la ordeñas gratis?”; en otro contexto más perverso y real, se aplicaría a la perspectiva de los funcionarios electos de ambos partidos políticos que se aprovechan de la mano de obra barata, de las lagunas legales que les dan más poder, de la necesidad de trabajar y soñar, de ventaja electoral que da la eterna promesa de cambiar un sistema tan obsoleto como ellos. No. Son astutos. Disfrutan de la leche y la sangre de un pueblo que sostiene y mueve a un país desde las sombras. Sí, una fuerza laboral que carga el peso de la indiferencia social.

Manifestantes frente al edificio John A. Wilson en Washington, DC, el pasado 16 de Febrero del 2017. «Un día sin inmigrantes» en protesta por los planes discriminatorios del entonces Presidente Donal Trump. Foto: Ed Eytan.

Arizona duró más de un año y medio sin el turismo mexicano y fue devastador. A tres meses de la reapertura fronteriza, no logran recuperarse las economías locales. Siguen respirando a bocanadas y nadando para no hundirse. Fue mucho tiempo. Se perdieron muchos dólares.

Pero debemos admitir que en realidad Arizona nunca estuvo un día sin migrantes. Somos muchos los que vivimos en el lado norte del muro que sacamos la casta en plena crisis de salud mundial. Somos de todos lados y también de aquí. Con papeles y sin ellos. Arizona no ha sentido nuestra ausencia; solo una probada de la precariedad que se vive sin nosotros. Si el turista mexicano es el oxígeno; nosotros, los que ya estamos acá, somos el respirador artificial. Suena pretencioso, pero sin nosotros nada. Sin esos 11 millones de indocumentados, tampoco.

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¿Será que ahora sí se logra que se note nuestra ausencia? Sería bueno celebrar un 14 de febrero sin romantizar el sueño americano.

Perfil del autor

Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años.
Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al
Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra.
En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona.
Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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