Alfonso, ¡eso no se hace!, un cuento sobre el amor fraternal

Alfonso, ¡eso no se hace!, un cuento sobre el amor fraternal

Cuando era pequeña, no había peor tragedia que uno de mis hermanos menores estropeara mi tarea escolar. Era vergonzoso llegar al salón con los trabajos llenos de leche, rayoneados con crayones o, en el peor de los casos, arrugados o partidos en pedazos.

Nada te salvaba de un buen regaño y de la humillación pública, sobre todo porque las monjas del colegio donde estudié no perdonaban un descuido de esos.

Texto e ilustraciones de Daisy Hirst

Por eso me sentí identificada con Natalia, nuestra pequeña “víctima” en “¡Alfonso, eso no se hace!”, un libro hermosamente narrado e ilustrado por Daisy Hirst, y editado en México por Ediciones El Naranjo.Alfonso, ¡eso no se hace!, un cuento sobre el amor fraternal

Es la historia de dos hermanos que se quieren y que se llevan de maravilla. Cuando todo está bien le ponen nombre a las palomas, pintan juntos, avientan cosas desde la litera y escuchan historias en el sillón, ambos acomodados en el regazo de sus papás.

Pero que, como sucede en este tipo de relaciones, también discuten y pelean, sobre todo cuando al inquieto de Alfonso se le ocurre estropear los dibujos o las cosas que ha construido Natalia.

La niña explota

Aunque, al decir verdad, esta no ha sido la peor travesura que el pequeño ha hecho a su hermana. El acabose fue el día que Natalia encontró a Alfonso debajo de la litera, ¡comiéndose su libro favorito! Entonces la niña explotó y fue cuando le gritó, “¡Alfonso, eso no se hace!”.

Por supuesto que algo de esa magnitud no es fácil de perdonar. No me imagino qué hubiera hecho yo si uno de mis hermanos menores me hubiera hecho algo así. Nada puede remediar un libro roído, lleno de baba, hecho jirones.

Alfonso, ¡eso no se hace!, un cuento sobre el amor fraternal

La “venganza” de Natalia contra su hermano fue sutil pero certera. A través de un dibujo le expresó su enojo. Puso al pobre Alfonso en medio de un tornado, dos bestias y una tremenda nube de chícharos. Y cuando el niño trató de remediar el mal, la hermana no quiso ni oírlo.

Lo que me enamoró de este libro, cuyo título original es “Alphonse, That Is Not OK to Do!”, es el maravilloso tacto con el que la autora narra e ilustra el cuento porque Natalia y Alfonso no son niños “normales”, sino dos pequeños seres –él azul y ella roja– más parecidos a un par de monstruitos que a alguien con características humanas.

Así, cuando se lo leas a tus niños, nunca podrán decir, “Este eres tú porque tiene el cabello como tú”. O “Alfonso se parece a ti porque tiene los ojos de tu color”. La empatía con estos personajes nace de sus acciones y reacciones, ni más ni menos.

Todo por la hermana

Entonces, cuando Alfonso decide enmendar su error, o más bien remendar el libro mordido, Natalia se da cuenta de que el pequeño no solo está arrepentido, sino que está dispuesto a arriesgar hasta su integridad física para contentar a la furibunda hermana.

Alfonso, ¡eso no se hace!, un cuento sobre el amor fraternal

El pobre niño, por treparse en un sillón para alcanzar la cinta adhesiva, apachurró al gato y tumbó todo lo que estaba sobre un armario; todo le cayó en la cabeza, incluso canicas. Pero no hay que preocuparse porque salió ileso y Natalia entendió que había sido muy severa con él.

o vivo estos momentos todos los días con mis dos hijos; pueden pelear y enojarse uno con el otro por las cosas más insignificantes. Y también por otras que no lo son tanto, porque el más pequeño también le ha roto varios de sus libros favoritos al hermano mayor. Sin embargo, es cuestión de minutos para que arreglen sus diferencias y que todo vuelva a ser como siempre.

Alfonso, ¡eso no se hace!, un cuento sobre el amor fraternal

La gran enseñanza de este libro es que las cosas materiales se pueden arreglar o sustituir, pero nunca serán tan importantes como el amor y la ternura que te da un hermano.

“¡Alfonso, eso no se hace!”, está disponible en las librerías de México, y en Estados Unidos se puede conseguir en Amazon por $16.99.

Publicado originalmente en Ser Mama Latina.