domingo, enero 10, 2021

Roberto Alvarez-Quinones

Roberto Alvarez-Quinones
40 Publicaciones0 COMENTARIOS
Roberto Alvarez Quiñones (1941), periodista, economista y licenciado en Historia cubano residente en California, con 40 años de experiencia como columnista en el área económica, primero en Cuba en el periódico “Granma” (1968-1995), y simultáneamente en la Televisión Cubana, donde fue comentarista de economía internacional, desde 1982 a 1992. Profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana desde 1982 a 1992. Llegó a EEUU en 1995, y en 1996 comenzó a trabajar en el diario “La Opinión” de Los Angeles, donde fue editor y columnista de las secciones de Negocios, Latinoamérica, El Mundo, y el suplemento “Tu Casa” (bienes raíces), hasta 2008. Actualmente es analista económico de Telemundo (TV), y escribe columnas y artículos para varios medios en español de EEUU y España. Es autor de 6 libros, 4 publicados en La Habana y 2 en Caracas, Venezuela. Ha recibido 11 premios de periodismo.

El Inglañol o Spanglish es inevitable, pero…

Tales palabras y el intercalar términos ingleses se han incrustado en el habla coloquial hispana en EE.UU., incluso entre quienes dominan con soltura el castellano. Porque que tire la primera piedra el latino que no dice: “mañana tengo un appointment con el médico”.

Alvarez-Quiñones: La realpolitik de Obama

No fue por solidaridad revolucionaria que Fidel Castro sembró de guerrillas y quiso incendiar Latinoamérica con la ayuda del Che Guevara, sino para convertir a Cuba en el centro ideológico y político de la región y vivir luego a expensas de las naciones liberadas de la "explotación imperialista".

Chícharos acabaditos de colar: el cataclismo del café cubano

Tal y como me auguraron en privado los campesinos orientales hace casi medio siglo, la intervención estatal comunista provocó un cataclismo cafetalero. De gran exportador de un grano de gran calidad, el país pasó a ser un importador neto de café barato

Los hermanos Castro: Perro que muerde la mano

Los hermanos Castro llaman “mafia de Miami” y “gusanos” a los emigrados cubanos que al enviar a sus familiares en la isla unos $1,100 millones de dólares anuales mantienen a flote la economía que ellos arruinaron.

Cuba: menos carne, menos leche, por Roberto Álvarez Quiñones

Cuba en los años 50 importaba el 29% de los alimentos que consumía y hoy compra el 81%

El azúcar que Castro se llevó

Estamos hablando del azúcar de Cuba que Castro, y no precisamente el viento, se llevó. Todo esto revela lo bien que dirige la economía cubana el gobierno de los hermanos Castro.

Los Castro abortan su última chance

Con el VI Congreso del PCC la gerontocracia castrista dio un portazo definitivo a toda racionalidad para enfrentar la crisis cubana

La Libreta de Abastecimientos y el socialismo en Cuba

Por oponerse a ese disparate decenas de miles de cubanos hayan ido a prisión (y sigan yendo) o hayan sido fusilados, desterrados, o devorados por los tiburones en el Estrecho de la Florida.

Pinocho y la economía cubana

Si a los ministros de Economía de Cuba les creciese la nariz cuando mienten, como a Pinocho, no podrían trasladarse en automóvil a ninguna parte, sus apéndices nasales no cabrían en el vehículo.

Con Cuba el socialismo perdió su encanto

Rechazo con más fuerza el socialismo (léase comunismo), no porque me disgustara teóricamente, sino porque viví 36 años en el comunismo y me consta que lejos de ser solución para los problemas socioeconómicos es lo peor que le puede pasar a un país, en un tú a tú con el fascismo.

Los cambios en Cuba se parecen a la aspirina

Fiel a su desprecio por los cubanos, la RTE admitirá la inversión extranjera de forma muy regulada y controlada como hasta ahora para beneficiar sólo a la nomenklatura, el generalato y los coroneles del MININT, hijos y familiares.

¿Es progresista un comunista?

El socialismo, que hace trizas esa lucha secular, es una combinación del absolutismo monárquico con el despotismo ilustrado y su paternalismo, que se resumía en la consigna de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” que tanto gustaba a la fogosa zarina Catalina la Grande de Rusia.