Crónicas desde el Hipódromo | Recapitulando

Crónicas desde el hipódromo | recapitulando

Las vacaciones siempre resultan nocivas para la creatividad y más cuando se trata de escribir algo que se encuentre orbitando fuera de los temas relacionados con los periodos festivos.

Había pensado escribir sobre varios temas, pero al final no me convencieron del todo. Dejé en lista de espera una crónica sobre las fiestas decembrinas en la Ciudad de México, otra sobre la Colonia Roma, una más sobre los diarios que circulan en la capital, entre otras que no me terminaron por convencer del todo.

Recapitulando sobre las veinte crónicas que he escrito hasta la fecha, termino quedando insatisfecho con los resultados.

Inicié intentando darle un toque de ficción al principio y al final de cada crónica, retrocediendo en el tiempo para imaginar el entorno que existía en el antiguo hipódromo de la Condesa de Miravalle, pero creo que no se comprendió del todo la idea, consecuencia de que yo nunca expliqué de que se trataba.

Corregí a la mitad del camino y me olvidé de la imaginación para centrarme sólo en el tema que quería desarrollar, pero con el paso del tiempo me di cuenta que caí en un bache monótono del cual parecía no salir.

El evitar tocar temas polémicos, como la política o la seguridad pública, que parecen abarcar los titulares en todas partes, me llevo a limitarme demasiado en el desarrollo de varias crónicas.

Pero todo tiene remedio y de nueva cuenta le daré un giro a la narrativa para salir de mi círculo de seguridad y expandirme hacia un entorno más amplio que incluya esos temas de interés a los cuales, como decimos en mi país, le sacaba la vuelta.

Como una especie de experimento mensual y si el mando editorial me lo permite, estaré publicando a partir del lunes 31 de enero y hasta el 28 de febrero, una crónica diaria de lo que percibo en mi entorno de esta ciudad capital, tomando el riesgo de abarcar todos los temas que sean posibles en el transcurso de lo que serán 29 crónicas.

Agradezco la paciencia de Gabriel Lerner y todos los que hacen posible este gran espacio que es HispanicLA, esperando que el ejercicio resulte de su agrado.

Y a todos aquellos que se arriesgan a leerme, ¿qué les puedo decir? Muchas gracias y reciban un fuerte abrazo.

Seguiremos cabalgando desde el hipódromo un rato más.

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