Las dos caras de Arizona

Rogelio* cruzó la frontera por el desierto con un grupo de 12 migrantes. Eran mexicanos casi todos y solo tres centroamericanos. Los paisanos se sabían el camino; no era la primera vez que lo hacían. Él trató de seguirles el paso, pero desfalleció en el medio de la nada en Arizona, cerca de Sells, ahí donde hasta el viento parece esconderse. Lo abandonaron.

El calvario de un indocumentado

Tirado debajo de un mezquite, con el poco aliento que le quedaba, el hombre salvadoreño de unos 50 años sacó su celular y grabó un video de despedida. Le pedía disculpas a su familia por no haberlo logrado. Lloró con una pena profunda y se encomendó a Dios. Llegó el milagro. Lo rescataron cuando estaba casi en las últimas.

Semanas después, cuando siente desfallecer, en los días en los que le dan ganas de mandarlo todo al carajo o en los momentos en los que lo abruma la nostalgia, Rogelio busca ese video y recuerda lo mucho que le costó sobrevivir. Entonces se echa al hombro su sueño migrante y el de los suyos. Lo carga con un poco de pesar, como si fuera la cruz que tiene tatuada en el hombro izquierdo. Este es su calvario de indocumentado.

A unas 200 millas de donde Rogelio sintió morir, también en Arizona, la familia de Jorge y Eslirian decidió entregarse a la Patrulla Fronteriza. Habían viajado por más de un mes desde Honduras y no querían arriesgarse. Tienen dos niños, de 6 y 4 años, y aunque cruzar en las sombras sonaba tentador, prefirieron jugársela a un lado del muro cerca de Yuma. “Quisimos hacerlo por las buenas, por las de la ley”, dijo Jorge.

Entre la clandestinidad y el privilegio

Esta es la otra cara de la migración de Arizona. Cerca de Yuma sí hay largas filas y cientos de personas esperando ser procesadas por inmigración. Acá los albergues no bastan; las autoridades tampoco. Son familias que quieren legalizar su estatus algún día, tener papeles y un futuro que no penda de un hijo por una entrada irregular.

Jorge es tranquilo y paciente, pero estaba ansioso por dejar México; se sentía aprisionado en una patria que no es suya ni la siente como destino. Con mesura cuenta historias de horror de Honduras, mientras muestra fotos y mensajes de texto que podrían avalar su petición de protección migratoria en Estados Unidos, pero sabe que el proceso será largo y doloroso; tampoco hay garantías. Ruega para que después de que lo procesen en Estados Unidos, México solo se quede en sus recuerdos como un sitio de paso.

Arizona

Estas son dos polos de una migración llena de contrastes en un mismo estado.

Son Rogelio, Jorge, Eslirian y sus hijos frente a los millones de turistas, residentes y migrantes autorizados que cruzan la frontera diariamente. La necesidad y el privilegio. Unos, por un lado, en la clandestinidad y la muerte; los otros, en la sumisión obligada a un sistema que los ignora y los carpetea. Los que se cuelan en las ranuras sociales de un laberinto migratorio marcado por la política y la doble moral. Los demás un escalón arriba, siempre.

*Rogelio pidió cambiar su nombre por privacidad. Los nombres de Jorge y Eslirian son reales, pero prefirieron no dar a conocer sus apellidos.

Perfil del autor

Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años.
Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al
Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra.
En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona.
Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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