Nicanor Parra, la poesía del vértigo

El 23 de enero del año 2018 partió de este planeta Nicanor Parra. Después de vivir muchas vidas y una sola al mismo tiempo, a los 103 años, el anti-poeta, el hacedor de rupturas, inició otro viaje. Nos dejó en ese lugar de intersección donde nos deja la muerte: lejos del cuerpo y cerca del espíritu.

Cuentan que Parra tenía un plan para después de morir: ¡resucitar!
Por eso, desde Chile, la Tercera TV está realizando una serie de audiovisuales titulados “Cinco años sin Parra”, donde se preguntan:  ¿Dónde habita el fantasma de Parra?

Allí cuentan que una noche el poeta soñó con su hermana Violeta. «¡Mátate Nicanor, no seas tan burgués!» le dijo la poeta en el sueño.
La risa, la irreverencia, la ruptura de los códigos aprendidos eran la energía de Parra. «Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”, declaró el poeta definiendo su arte.

El poeta de los poetas

Le pregunto al poeta argentino Rubén Vedovaldi, qué puede decirme de Nicanor. Rubén me contesta “Nicanor Parra ha renovado las ganas de leer y escribir versos en Sudamérica. Su anti-poesía hizo correr toda una nueva corriente en el ya muy rico río de la poesía chilena. No soy crítico de arte poética, pero tengo suficientes antologías chilenas como para ver lo más importante desde Alonso de Ercilia hasta Raúl Zurita. Y Nicanor está entre los grandes como Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Gonzalo Rojas.

El actor argentino Daniel Querol, oriundo de la ciudad de Rosario, realizó una erupción de palabras, imágenes y música para homenajear a Nicanor Parra. «Cartas del poeta que duerme en una silla» está editado con las imágenes del film de Werner Herzog: Into the inferno.

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Breve biografía de una enorme vida

Nacido en San Fabián de Alico, cerca de Chillán, 1914, Nicanor Parra creció en un hogar humilde con sus numerosos hermanos. Fue vendedor ambulante y él mismo se recuerda con su canasto de mimbre deambulando por las calles cuando cursaba su tercer año de humanidades en el Liceo de Chillán.
En 1937 se graduó de profesor de Matemáticas y Física en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue docente y continuó sus estudios de Cosmología en Oxford.
Su primer libro de poesía, Cancionero sin nombre se publicó en 1935. Al volver a Chile en 1954 publicó Poemas y Antipoemas marcando un corte radical en la poesía chilena e hispana.
Los ritmos populares festivos de Chile fueron una gran fuente de inspiración y parodia que quedaron plasmados en La cueca larga, publicada en 1958. Su obra incluye también: Versos de salón (1962), Canciones rusas (1967), Obra gruesa (1969), Artefactos (1972), Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977), Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1979), Chistes para desorientar a la poesía: Chistes parra desorientar a la policia (1983), Coplas de Navidad (1983), Poesía política (1983), Hojas de Parra (1985).
En el año 1969 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, El Premio Juan Rulfo en 1991, el Reina Sofía en el 2001 y el máximo galardón de la literatura hispana, El Premio Cervantes en el año 2011.

Sus Artefactos Visuales

Son una síntesis de sus anti-poemas que como describe en su ensayo Antonio Landauro, se nutren de deshechos, de cosas banales, de desperdicios, que el poeta utiliza con un ingenio sarcástico para dar cuenta de la vacuidad de nuestro tiempo.

A cinco años de su partida, Nicanor Parra sigue siendo una vasta tierra de asombros y misterios para seguir develando. Solamente como homenaje queremos recordar algunos de sus poemas, elegidos al azar como en la vida.

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Cambios de nombre

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta :
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!
¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.

Test

Qué es un antipoeta:
Un comerciante en urnas y ataúdes?
Un sacerdote que no cree en nada?
Un general que duda de sí mismo?
Un vagabundo que se ríe de todo
Hasta de la vejez y de la muerte?
Un interlocutor de mal carácter?
Un bailarín al borde del abismo?
Un narciso que ama a todo el mundo?
Un bromista sangriento
Deliberadamente miserable
Un poeta que duerme en una silla?
Un alquimista de los tiempos modernos?
Un revolucionario de bolsillo?
Un pequeño burgués?
Un charlatán?
un dios?
un inocente?
Un aldeano de Santiago de Chile?
Subraye la frase que considere correcta.

Qué es la antipoesía:
Un temporal en una taza de té?
Una mancha de nieve en una roca?
Un azafate lleno de excrementos humanos
Como lo cree el padre Salvatierra?
Un espejo que dice la verdad?
Un bofetón al rostro
Del Presidente de la Sociedad de Escritores?
(Dios lo tenga en su santo reino)
Una advertencia a los poetas jóvenes?
Un ataúd a chorro?
Un ataúd a fuerza centrífuga?
Un ataúd a gas de parafina?
Una capilla ardiente sin difunto?

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Marque con una cruz
La definición que considere correcta.

Solo de piano

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:

Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

Perfil del autor

Adriana es educadora en el Distrito de San Carlos, California.Tiene una licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Políticas, de la Universidad Nacional de Rosario. Madre de Dante, un joven autista de 23 años, Adriana disfruta en escribir crónicas diarias, que ella ha titulado "Fotos con palabras". Sus textos pueden verse en Facebook. También ha publicado en las revistas Urbanave y en Brando, del Diario Nación y Página 12 Rosario.

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