Piden legalizar a trabajadores agrícolas en Día de César Chávez

Los trabajadores agrícolas de California tienen planeado celebrar el natalicio de César Chávez con marchas por todo el estado para demandar un camino hacia la legalización, mejores salarios y que se cumpla el pago de horas extras.

Desde hace más de una década, Amadeo Sumano trabaja en el cultivo de la fresa en Oxnard, California. Es un fiel admirador de la lucha del líder César Chávez quien de estar vivo cumpliría 92 años, este domingo 31 de marzo.

“Gracias a él tenemos baños en el campo. Aunque no siempre nos ponen agua”, dice Amadeo.

Aún mucho por lograr

Este inmigrante oaxaqueño sostiene que la lucha de Chávez trajo muchos logros, pero aún queda mucho por hacer. “Lo principal es que nos mejoren los sueldos. Cuando no es temporada ganamos el salario mínimo por hora. No tenemos ninguna prestación ni seguro médico”, cuenta.

La época de recolección de la fresa es buena porque les pagan dos dólares por caja recolectada. “El más rápido, gana más. Pero terminamos con la cintura arruinada hasta que el cuerpo se acostumbra”, platica.

Amadeo dice que desde que el estado de California aprobó una ley para que les pagaran horas extras a los trabajadores, los patrones ya no quieren que trabajen más de ocho horas. “Antes trabajábamos de 12 a 14 horas, a 12 dólares por hora. Ahora que ya tienen que pagar más, es raro que las autoricen”, observa.

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Uno de los principales logros de la lucha de César Chávez fue la sindicalización de los campesinos y el establecimiento de contratos laborales que les garantizan salarios justos y beneficios.

Sin embargo, Amadeo dice que en Oxnard y el condado de Ventura, la mayoría de los trabajadores del campo no son parte de un sindicato. Incluso, comenta que los trabajadores de México que vienen bajo el programa huésped ganan 14 dólares la hora, mucho más que quienes como él llevan años en el país trabajando en el campo.

“En nuestro caso, mi esposa y yo somos trabajadores agrícolas. Apenas con dos sueldos, nos alcanza para sacar adelante a nuestros tres hijos que ya nacieron aquí. Tenemos que pagar niñera, renta, comida, cuentas”, dice.

Las tarjetas azules

Para este domingo, en Salinas, California, Teresa Romero, presidenta del Sindicato de Trabajadores Unidos del Campo (UFW) creado por César Chávez, se unirá a cientos de campesinos para marchar juntos en apoyo al proyecto de ley federal de las tarjetas azules (blue cards) que, de aprobarse, permitiría que los trabajadores inmigrantes permanezcan en el país trabajando en la agricultura.

La marcha de Salinas es una de las tres que se llevarán a cabo en las grandes regiones agrícolas del estado en celebración del natalicio de Chávez. Se da semanas después de que, en enero, se presentó el Acta del Programa de Trabajadores Agrícolas de 2019, por parte de la senadora Dianne Feinstein y la congresista Zoe Lofgren.

“La medida de las tarjetas azules ofrece a los trabajadores agrícolas de Estados Unidos y a sus familia, incluyendo a muchos niños ciudadanos, un alivio al miedo palpable que paraliza a las comunidades locales y amenaza la estabilidad de la industria agrícola, dice Romero, la presidenta del UFW.

Señala que muchos trabajadores tienen miedo de dejar sus casas cuando manejan a su trabajo cada mañana. “Sus habilidades y trabajo duro para alimentar a los Estados Unidos y  a todos nosotros, les ha dado el derecho de solicitar permanecer legalmente en el país y trabajar sin peligro”, afirma.

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El sindicato y la fundación de trabajadores agrícolas patrocinan conjuntamente la medida S. 175/H.R. 641 de las tarjetas azules.

La lucha continúa

Armando Elenes, secretario-tesorero del UFW, sostiene que el trabajo de César Chávez continúa. “Este año entró en vigor la ley del pago de horas extras para los trabajadores del campo. Estamos haciendo campaña para educar sobre el tema y que se cumpla”, explica.

En 2016, en California se aprobó la ley de la asambleísta Lorena González que corrigió la exclusión de los campesinos de las horas extras después de ocho horas al día. Cobró vigencia en enero.

En diciembre, la senadora de California Kamala Harris y el congresista Raúl Grijalva de Arizona presentaron en Washington, D.C. el proyecto de ley de equidad para los trabajadores agrícolas para que se extienda el pago de horas extras a todos los campesinos estadounidenses quienes, con su trabajo duro, alimentan a todos.

Elenes anota que de aprobarse el proyecto de ley de las tarjetas azules, le daría al campesino un estatus legal, un permiso de trabajo y evitaría la deportación para el trabajador y su familia.

“Para calificar tendrían que haber trabajado en el campo, una lechería o un empaque al menos 100 días en los últimos dos años”, precisa.

Lo bueno, dice Elenes, es que el si el trabajador, con su tarjeta azul continúa en las labores del campo por lo menos 100 días al año por un periodo de cinco años, calificaría para la residencia permanente y posteriormente para la ciudadanía.

La segunda opción para la residencia, sería trabajar 150 días por año en un lapso de tres años.

Por supuesto, que tendrían que probarlo con sus cheques de pago y no tener antecedentes criminales.

Elenes dice que este proyecto de ley de las tarjetas azules para legalizar a los trabajadores agrícolas del país, es muy importante porque se calcula que en un 70% de ellos en California, no tiene documentos.

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“A diferencia de los trabajadores que vienen a laborar con un programa huésped (bajo el programa de visas H-2A), bajo las tarjetas azules, no estarían amarrados a un empleador y podría trabajar con quien más les convenga”, expone.

La medida de las tarjetas azules dejaría en vigor el programa de visas H-2A que permite a los empleadores contratar trabajadores huéspedes agrícolas para atender la escasez de mano de obra autorizada para trabajar. Incluso se permitiría a los trabajadores huéspedes, que cumplan con ciertos requisitos de elegibilidad, calificar para las tarjetas azules.

Este artículo fue originalmente publicado en impreMedia.

Perfil del autor

Araceli Martínez Ortega tiene más de 20 años de experiencia como periodista en California. Trabaja para La Opinión desde 2006, fue corresponsal de este diario en el capitolio estatal de Sacramento; y desde 2013, está en Los Ángeles, cubriendo temas de la política local y estatal, además de asuntos comunitarios. Antes de unirse a La Opinión, trabajó para Univision San Francisco, y ha sido colaboradora constante de Radio Bilingüe.

En México, trabajó para el diario El Universal, y diferentes medios impresos y de radio en Sonora, México como el diario El Imparcial, Radio S.A. y Radio Mujer, entre otros. Ha recibido una variedad de reconocimientos. Los más recientes son los dos premios que se llevó este año, otorgados Ethnic Media Services.

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