Transición y cambio de gobierno en México

Un error común es considerar muchos procesos de cambio y hasta de evolución como si fueran transiciones, aunque algunos lo son.

Los cambios y el nuevo gobierno en marcha

Muchos politólogos cometieron el error de considerar que la derrota del PRI en 1997 era una transición, en el 2000 brincaron de felicidad porque creían que el PRI había muerto. Poco a poco se dieron cuenta que el régimen quedó incólume aunque con personajes diferentes. Si solamente consideramos la corrupción, no solamente no hubo transición, sino que hubo retroceso en la poca honestidad conseguida. Había un reclamo popular contra el PAN porque no dejaba escurrir nada como hacía el PRI.

Esta reflexión me llama la atención a la luz del cambio de gobierno en marcha.

He leído que se esperaba que Claudia Sheinbaum, siguiendo las prácticas del PRIAN,  rompiera con AMLO y se distanciara.  Pero los que sostenían este argumento son los mismos que pensaban que Xóchitl Gálvez había crecido con la posibilidad de ganar, no obstante que las encuestas decían lo contrario. Total, si la encuesta no coincide con la realidad que se joda la realidad.

Este cambio de gobierno, no es de régimen, y no repite el pasado, así que debe leerse con intentos teorizantes de nuevo tipo, no es una transición. Analizarlo con los paradigmas y teoría del pasado de 100 años lleva al error.

Los nuevos paradigmas

Este es un cambio de gobierno sui generis y me atrevo a sugerir varios elementos:

1) Claudia y AMLO sostienen el mismo proyecto y hasta tienen una relación cariñosa. En lo esencial no hay cambio y lo que veremos son ajustes propios de un estilo distinto de gobernar; habrá sin duda, la corrección de ciertas políticas, como por ejemplo la política científica y de impulso a la innovación y el desarrollo tecnológico y ojalá la haya en el agua.

2) Da la impresión de que este será un sexenio de 12 años y posiblemente de 18, si el grupo político que llega con Claudia se fortalece al grado de hegemonizar a Morena.

3) Habrá un desplazamiento a la izquierda que motivará y requerirá la movilización y apoyo político de grandes grupos sociales. El bono político de Claudia podrá ampliarse con los elementos impactados por el gobierno que le dieron gran popularidad a López Obrador.

4) Es una falacia pensar que López Obrador gobernará tras bambalinas. Pero no hay que confundir que seguirá siendo un factor simbólico y político muy importante, que podrá influir en ciertas áreas, e inclusive que sea consultado por Claudia, lo que es usual en gobiernos del mismo partido, donde la nueva presidenta aprovecha la experiencia, conocimiento, intuición y cálculo político del antecesor.

5) Claudia no se peleó ni se peleará con AMLO.

6) Las giras de supervisión y entrega de obras que están realizando ambos tienen varios objetivos como conocer de primera mano la condición de las mega obras, consideradas estratégicamente; mostrar que los dos gobernantes entregan obra y se conectan con la sociedad. El que se va le dice a la sociedad “ahí te encargo a mi relevo” y de facto se muestra la continuidad del compromiso y marcar la continuidad del proyecto. Una gira de despedida y una gira de llegada, que no se había visto en la historia mexicana.

7) El nombramiento adelantado inusual del nuevo gobierno. Esto también tiene varias aristas. Por una lado, desactivar la lucha por el poder que según reportes ya se daba en las filas de Morena desde que se convencieron que ganarían las elecciones. Abrir también los canales de diálogo de los grupos interesados, por ejemplo, el nombramiento de Ebrard en Economía. Siendo un político muy bien visto por la burguesía, el nombramiento de Rosaura Ruiz, tendrá como meta reparar el diálogo con ciertos grupos de la comunidad científica, así como el nombramiento de De la Fuente, que ya inició pláticas con Estados Unidos, le mostrará al mundo, a los inversionistas que se quiere atraer, y a los especuladores que arrasan con un país ante la menor señal de conflicto, que hay un cambio de gobierno de terciopelo. Que se cuenta con estabilidad y tranquilidad para ir analizando y formulando las acciones del nuevo gobierno.

Tal vez sea correcto y necesario que este cambio no sea una transición, a México le urge un período, lo más largo posible, de continuidad en las estrategias, programas y acciones de gobierno, como ha sucedido en la infraestructura y movilidad en la Ciudad de México.

Autor

  • Samuel Schmidt

    Investigador visitante en UT Austin. Chair, International Advisory Board for Immigration Studies. U.S.-Mexico Research Program. UCLA. Director asociado de la revista Araucaria. Director del semanario El Reto. Testigo experto en juicios de asilo político y para frenar deportación de mexicanos en Estados Unidos. Posdoctorado en Historia, University of California, Los Angeles. Doctor en Ciencias Política (UNAM). 35 libros publicados y más de 1,000 artículos. Traducido al inglés, francés e italiano. Pionero en varias áreas de investigación: análisis de redes políticas, estudios sobre humor político, democratización en México, temas fronterizos (agua, migración y seguridad) y sobre Crimen Autorizado.

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