Crímenes de odio: nuevo informe anual de la FBI muestra tendencias preocupantes 

Lo primero que hay que recordar es que los números son incompletos y por lo tanto, inconsistentes, por la simple razón de que la FBI (Oficina Federal de Investigaciones) recibe la información de agencias de la ley locales – oficinas de Sheriffs del condado, policías municipales, “troopers” estatales – y por razones que fluctúan entre políticas y administrativas – falta de personal – los números son más bajos que la realidad. 

Lo segundo, que observando números de 2012 en adelante, e informes suplementarios posteriores al período cubierto por la FBI, la situación empeora cada año. No solo estamos más divididos: quienes odian son cada vez más numerosos, más organizados, más ideológicos, más mainstream, más violentos. Y se concentran en la extrema derecha del espectro político.

Lo tercero es que los números corresponden a 2021. Se trata del segundo año del COVID, evento que incrementó la hostilidad hacia grupos marginados y la división ideológica en Estados Unidos. Desde entonces, ¿creció o disminuyó el odio? Queremos creer lo segundo.

Fabiola Cineas , una analista de Vox, consultó con expertos que coincidieron en señalar que si bien no son completos o exactos o actuales, los números del reporte de la FBI significan que la situación empeora. Interpreto esto como que no solo estamos más divididos, sino que las ideas más violentas son más populares. 

Sin embargo, un dato llama la atención que podría mostrar una diferente perspectiva: si bien los números muestran un aumento de casi 12% entre 2020 y 2021 en los crímenes de odio – serán detallados en un momento – en 2020 la metodología de la FBI no incluyó datos concretos, ni de Nueva York ni de Los Ángeles, sino extrapolaciones e hipótesis. Ahora, al ser incluidos, muestran un cuadro nacional más preciso. 

Según dijo Brian Levin del Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo de la Universidad Estatal de California en San Bernardino a la AP, “Estamos en una era única e inquietante en la que los delitos de odio en general se mantienen elevados durante más tiempo”. 

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Confirma, actualiza y complementa el informe de la FBI uno de la Liga contra la Difamación (ADL), según el cual “La propaganda de la supremacía blanca alcanza su máximo histórico en 2022”. La organización contabiliza ataques raciales, antisemitas y anti LGBTQ, catalogados como distribución de volantes, calcomanías y pancartas, imágenes, carteles o grafitis racistas, antisemitas y anti-LGBTQ.

“Nuestros datos muestran un aumento del 38 % en los incidentes con respecto al año anterior, con un total de 6751 casos informados en 2022, en comparación con 4876 en 2021. Esta es la mayor cantidad de incidentes de propaganda de la supremacía blanca que ADL haya registrado jamás”.

El informe completo se puede encontrar aquí.

El fenómeno de aumento del odio año tras año se refleja también en el análisis de ADL. Así, si bien en 2018 hubo 1.214 incidentes de odio de supremacistas blancos, en 2019 fueron 2.274, 5.127 en 2020, 4.876 en 2021 y, repito 6.751 el año pasado. 

En cuanto a los autores de los incidentes, la mayoría de estos originaron en el Frente Patriótico, organización neo nazi con sede en Texas y que nuclea a varios grupos de similar ideología ultranacionalista (y pro Trump). 

Los números entonces fluctúan y difieren no solo entre estos estudios sino en los de la misma FBI. Pero es importante enumerarlos para comprender la magnitud del problema del odio que estamos enfrentando. 

En 2021, según la oficina federal, hubo 10.500 incidentes de inclinación única (una sola característica) que involucraron a 12.411 víctimas. El 64.5% de las víctimas fueron atacadas por su raza o etnicidad. 15.9% por su orientación sexual, 14.1% por su religión, 3.2% por la identidad de género, 1.4% por una discapacidad y el 1% por el sesgo de género de los delincuentes.

“Hubo 310 incidentes de delitos motivados por prejuicios múltiples que involucraron a 411 víctimas”.

En la clasificación por categoría del crimen, cito el informe: 

“De los 8.327 delitos de odio clasificados como delitos contra las personas en el conjunto de datos actualizado de 2021,43,2% fueron intimidaciones, 35,5% agresiones simples y 20,1% agresiones agravadas.

19 violaciones sexuales y 18 asesinatos fueron denunciados como delitos de odio.

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Quien sigue de cerca las noticias observa que los ataques a causa de la raza, preferencia sexual o género de los otros se incrementaron especialmente en incidentes contra asiático americanos, personas trans – que tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir un crimen violento que otros, y por parte de supremacistas blancos, a quienes “el Departamento de Seguridad Interna identificó como una amenaza letal y persistente en Estados Unidos”. 

¿: 400;»>Al incrementar el nivel de detalle en su análisis, el nuevo reporte de la FBI indica que los afroamericanos son los más victimizados por los ataques de odio con 3.277 de un total de 10.840. Sin embargo, el aumento más marcado fue de un alarmante 167% contra miembros de la comunidad asiática, cuya población es menor y que, además, no constituyó un blanco importante en los ataques de odio hasta ahora, por lo que su número fue de 746.

Son seguidos por los prejuicios ejercidos contra los blancos, que subieron en 27% a 1.107. Pero su proporción de víctimas en su población es la más pequeña, de lejos. 

La FBI, dice el informe, también identificó a 909 víctimas de crímenes de odio contra latinos en 698 casos. Casi una víctima por cada 70,000 residentes. 

Por otra parte, hay que tener claro que los autores de los ataques no son necesariamente blancos. La distribución racial responde a la proporción en la población de cada grupo étnico: 5.191 cometidos por blancos, 2.036 por afroamericanos, 793 por latinos, 1.405 por raza desconocida y 404 por otras razas. No se asignó un número específico para atacantes asiáticos. 

El cuadro final es preocupante, por los números no son concluyentes. Quizás el más impresionante de todos, es el de la policía federal que asignó para 2021 18 asesinatos motivados por el odio.


Este artículo está respaldado en su totalidad o en parte por fondos proporcionados por el Estado de California, administrado por la Biblioteca del Estado de California en asociación con el Departamento de Servicios Sociales de California y la Comisión de California sobre Asuntos Estadounidenses Asiáticos e Isleños del Pacífico como parte del programa Stop the Hate. Para denunciar un incidente de odio o un delito de odio y obtener apoyo, vaya a CA vs Hate.

This resource is supported in whole or in part by funding provided by the State of California, administered by the California State Library in partnership with the California Department of Social Services and the California Commission on Asian and Pacific Islander American Affairs as part of the Stop the Hate program. To report a hate incident or hate crime and get support, go to CA vs Hate.

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Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021 y su actual Editor Emérito.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio.
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Founder and co-editor of HispanicLA. Editor-in-chief of the newspaper La Opinión in Los Angeles until January 2021 and Editor Emeritus since then.
Born in Buenos Aires, Argentina, lived in Israel and resides in Los Angeles, California. Journalist, blogger, poet, novelist and short story writer. He was editorial director of Huffington Post Voces between 2011 and 2014 and news editor, also for La Opinión. Previously, he was a radio correspondent.

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