Duelo forzado

Qué despiadado es enfrentarse al más allá de manera tan descarada, sin despedidas ni funerales. No hay rituales ni triduos ni abrazos familiares

Duelo forzado

Hay cruces por todos lados. Se siembran muy cerca de aquí, de ese lugar al que llamamos casa. Las podría marcar en un mapa, pero me aterroriza verlo convertido en un cementerio. ¿Cuándo se nos pegó tanto la pandemia que ya no pudimos sacudírnosla? La abrazamos sindarnos cuenta; escurridiza y traicionera, nos está matando.

Nosotros, los que no creíamos, ya no somos los mismos. El coronavirus nos quitó hasta el escepticismo, y eso es lo de menos. A mis amigas les cambió el estado civil: de casadas a viudas; una de ellas apenas pasa los 30 y no alcanzó a celebrar el aniversario. Su marido murió, así muy de repente, después de tres días con una tos seca. Covid19 aparece en el acta de defunción. Era tan joven, tan sano, tan soñador… era. También tenía planes para hoy y quizá para el fin de semana… tenía.

Cuando comenzó la pandemia hablábamos mucho en futuro. Cuando esto pase… haremos, diremos, disfrutaremos, volveremos, abrazaremos; y así conjugábamos la vida con verbos adelantados. También suponíamos mucho: para julio ya nos veremos, en agosto ya estará todo bien, para cuando los niños entren a la escuela habrá pasado… y nos jodieron las especulaciones.

Ahora hablamos con nostalgia, en pasado, como si el pretérito nos protegiera de lo que podría estar por venir. No queremos que nos traicionen las conjugaciones al hacer planes; es mejor quedarse estático, hablar en presente y no maldecir en otros tiempos.

En Arizona hay casi 170,000 casos confirmados de coronavirus y las muertes superan las 3,400. De acuerdo con los datos oficiales, las víctimas fatales son -en su mayoría- hombres blancos de más de 65 años; pero el esposo de mi amiga era hispano en el rango de los 20 a 44 años… sí, él era parte de esos pocos, de los 200 que nadie cuenta. Le tocó la mala suerte. Se convirtió en la estadística que pocos leen.

Las demás víctimas, las que saturan las gráficas, quizá formaban parte de este otro Arizona inmune a la pandemia social, pero no se salvan de la emergencia sanitaria. Tal vez eran de esos que van a mítines políticos sin cubrebocas o hacen protestas por una reapertura adelantada; quizá eran de esos que pensaban que todo era una conspiración y que solo el presidente Trump podría salvarlos de este apocalipsis mediático… tal vez no. El virus no distingue.

Para algunos, la agonía es rápida o inexistente, pareciera que la muerte llevara prisa. Y esa premura, ese duelo tan forzado e inesperado, nos hace conscientes del dolor. Qué despiadado es enfrentarse al más allá de manera tan descarada, sin despedidas ni funerales. No hay rituales ni triduos ni abrazos familiares. Es el duelo en soledad, en encierro, en una afrenta constante con la culpa y la conciencia, con los hubiera y con los qué será. Y lo que nos falta…

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Maritza Félix
Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años. Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra. En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona. Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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