El concepto de raza y la dominación

Rachel Dolezal era una profesora universitaria en Spokane, Washington, que vivía y se identificaba como afroamericana. Hasta se cambió el nombre a Nkechi Amare Diallo y llegó a ser presidenta de la filial local del NAACP, la organización afroamericana más importante en materia de derechos civiles.

Hasta que en 2015 sus mismos padres revelaron que Dolezal en realidad no era afroamericana sino que descendientes de alemanes y checos. Una revelación que generó un intenso debate sobre el tema de la identidad racial y el origen del concepto de raza.

Genes

La definición tradicional de raza nos lleva al mundo de la biología en donde se desarrollaron categorías asociadas a ciertas características físicas, en particular el color de la piel. Pero ese concepto es más que problemático porque en el espectro de colores hay una variedad infinitesimal de tonalidades que hace imposible determinar el punto divisorio entre un color y el otro.

Aún más problemático para quienes sugieren una interpretación biológica es que ya se ha establecido que las características genéticas de dos personas de cualquier parte del mundo elegidas al azar son 99.9% similares. (1)

Incluso hay que considerar que desde los orígenes del homo sapiens, centenares de miles de años atrás, los pueblos han migrado a distintos rincones del planeta generando una combinación inmensurable de genes.

Aparte, habría que preguntarse, ¿por qué se eligió el color de la piel para determinar la raza y no otra característica física? Por ejemplo, se podría hablar de raza y agrupar a las personas de acuerdo al color de los ojos: la raza de ojos celestes, la raza de ojos marrones, la de ojos grises. O se podría categorizar en base a la altura, o el peso, u otras de las muchas variaciones que se manifiestan en nuestra especie.

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Por lo tanto, como Mukhopadhyay y otros expertos han sugerido, “…la raza, como división biológica científicamente válida de la especie humana, es ficción y no factual”. (2)

La construcción social del concepto raza

Una explicación más convincente, que se aleja de interpretaciones biológicas y nos acerca a la sociología, la historia y la política, es la teoría de la construcción social de la realidad. Esta perspectiva sugiere que lo que definimos como nuestra realidad es creada y reproducida a través de la interacción de sujetos quienes adjudican significado a sus interacciones y, con el paso del tiempo, terminan siendo institucionalizadas. (3)

Si el concepto de raza no está asentado en factores factuales de la biología y es una cuestión de definiciones, que son producto de un complejo proceso de construcción social, surge la pregunta si no es tiempo, como algunos científicos han sugerido, que estas categorías raciales sean abolidas. (4)

Después de todo, como sugieren los proponentes de las teorías del construccionismo social, las razas no existen per se, sino que son una elucubración analítica creada a lo largo de la historia con la intención de dividir a la humanidad en categorías específicas que ayuden a consolidar la dominación y explotación de ciertas poblaciones. (5)

Eurocentrismo

No es casualidad que, paralelo a la exploración y conquista de nuevos territorios en siglo XVI, surgieron interpretaciones que justificaron la violencia de la espada y la imposición de la cruz cristiana que los conquistadores europeos utilizaron para someter y destruir a civilizaciones precolombinas.

Esta racionalización se asentaba en la idea de superioridad cultural y tecnológica de la raza blanca que se profundizaría durante el imperialismo colonial del siglo XIX. Un tiempo en el que las ideas del darwinismo social serían incorporadas en la agenda política de movimientos fascistas que, en el siglo XX, conducirían a experiencias atroces como el Holocausto.

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Discriminación

Pero aunque se rechace el concepto contemporáneo de raza, por otro lado, hay que recordar que estas categorías raciales ayudan a establecer patrones de desigualdad económica, social y política. Porque como claramente lo reflejan las estadísticas, las personas de raza negra, por ejemplo, experimentan un significativo nivel de discriminación en instituciones claves estadounidenses.

Limitaciones que, por supuesto, no pueden ser analizadas exclusivamente como fenómenos contextuales, sino que deben ser entendidas como producto de una historia de opresión que se remonta a la introducción de la esclavitud en el siglo XVII, pasa por el apartheid del Jim Crow y se manifiesta en el presente en las instituciones educativas, el sistema de atención médica, el mercado laboral y el sistema de justicia criminal que limitan oportunidades y la calidad de vida de millones… simplemente porque son incluidos en una categoría racial que tiene poco o nada de factual y mucho de ficción.

REFERENCIAS

  1. Ossorio, Pilar and Truy Duster. 2005. “Race and Genetics,” American Psychologist 60 (1): 115-128.
  2. Carol Mukhopadhyay, Carol, Rosemary Henze y Yolanda Mozes. 2007. How Real is Race? Lanham, MD: Rowman & Littlefiedl Education.
  3. Knoblauch, Hubert, and René Wilke. 2016. “The Common Denominator: The Reception and Impact of Berger and Luckmann´s The Social Construction of Reality.” Human Studies. 39 (1): 51-69.
  4. Gannon, Megan. 2016. “Race Is a Social Construct, Scientists Argue.” Scientific American. February 5, 2016. https://www.scientificamerican.com/article/race-is-a-social-construct-scientists-argue/#
  5. Bonilla-Silva, Eduardo. 1999. “The Essential Social Fact of Race.” American Sociological Review. Vol. 64, No. 6 (December):899-906.

Este artículo fue apoyado en su totalidad, o en parte, por fondos proporcionados por el Estado de California y administrados por la Biblioteca del Estado de California.

Perfil del autor

Nestor M. Fantini, M.A., Ph.D. (ABD), is an Argentine-American journalist, educator, and human rights activist based in California. Since 2018, Fantini has been co-editor of the online magazine HispanicLA.com. Between 2005 and 2015 he was the main coordinator of the Peña Literaria La Luciérnaga. He is the author of ´De mi abuela, soldados y Arminda´ (2015), his stories appear in ´Mirando hacia el sur´ (1997) and he is co-editor of the ´Antología de La Luciérnaga´ (2010). He is currently an adjunct professor of sociology at Rio Hondo College, Whittier, and at AMDA College of the Performing Arts, Hollywood, California. As a refugee and former political prisoner who was adopted as a Prisoner of Conscience by Amnesty International, Fantini has dedicated his life to promoting the memory of the victims of state terrorism of the Argentine civil-military dictatorship of the 1970s and is currently coordinator of Amnesty International San Fernando Valley. Fantini graduated from Woodsworth College and the University of Toronto.

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Néstor M. Fantini , M.A., Ph.D. (ABD), es un periodista, educador y activista de derechos humanos argentino-estadounidense que reside en California. Desde 2018, Fantini es coeditor de la revista online HispanicLA.com. Entre 2005 y 2015 fue el coordinador principal de la Peña Literaria La Luciérnaga. Es autor de De mi abuela, soldados y Arminda (2015), sus cuentos aparecen en Mirando hacia el sur (1997) y es coeditor de la Antología de La Luciérnaga (2010). Actualmente es profesor adjunto de la cátedra de Introduction to Criminology, en Rio Hondo College, Whittier, California, y de The Sociological Perspective, en AMDA College of the Performing Arts, Hollywood, California. Como refugiado y ex prisionero político que fuera adoptado como Prisionero de Conciencia por Amnistía Internacional, Fantini ha dedicado su vida a promover la memoria de las víctimas del terrorismo de estado de la dictadura cívico-militar argentina de la década de 1970 y actualmente es coordinador de Amnesty International San Fernando Valley. Fantini se graduó de Woodsworth College y de la Universidad de Toronto.

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