Odio armado y el próximo golpe de estado

Primera parte: el contexto político

La próxima vez, ganaremos, dicen los soldados del odio armado del 6 de enero; la próxima vez estaremos mejor preparados, mejor armados, más organizados; no fracasaremos.

Y lo más importante, la próxima vez usaremos las armas que llevamos. 

No solo nosotros: tenemos aliados dentro del Servicio Secreto. El hermano de nuestro general (Michael Flynn) es un comandante de la Guardia Nacional en Washington (Charles Flynn). 

¿Quién habla así, o mejor dicho, quién creemos que así piensa?

Los grupos de odio armados que participaron en el asalto al Congreso.

El odio armado e impune

Sí, muchos de sus miembros han sido arrestados por participar en el intento de insurrección del 6 de enero de 2021. Al mismo tiempo, sus líderes, acusados pero libres bajo fianza, demuestran una actitud abiertamente combativa y desafiante. 

¿Por qué?

Porque sienten y usufructúan el apoyo de una considerable parte de la sociedad. Porque estas organizaciones extremistas, hasta hace poco rechazadas por todos, se están convirtiendo en mainstream, en un ala reconocida, si bien extrema, del partido Republicano, en un elemento respetable del apoyo incondicional a Donald Trump en su quimera de rechazó de las elecciones de 2020 y el retorno al poder lo antes posible. 

De las audiencias del Congreso aprendimos de la existencia de un war room at the Willard Hotel, a posh locale near the White House capitaneado por Michael Flynn y  Roger Stone, dos de los más incondicionales aliados de Trump. Ambos fueron acusados de crímenes no relacionados con el ataque. Ambos recibieron sendos perdones presidenciales. Ambos coordinaban el contacto entre los rebeldes y la Casa Blanca

Lee también:   Crisis del hambre

Sí, quienes eran antes considerados parias, saboteadores y neonazis son ahora el brazo armado del Trumpismo. 

Todo por obra y gracia del mismo Trump. En uno de los últimos debates presidenciales de 2020, cuando tanto el moderador como su rival, el entonces candidato Joe Biden, le apremiaron a que condene a las milicias armadas, primero pretendió no conocerlas. Después se dirigió a ellos directamente diciendo: “stand back and stand by”, retrocedan en compás de espera. 

El mensaje fue reproducido por las organizaciones armadas – especialmente los Proud Boys – quienes en poco tiempo triplicaron su membresía. 

¿Cuántos son los Proud Boys?

Desconocemos el número total de miembros de Proud Boys y los otros grupos armados; fluctúan según fuentes entre varios cientos hasta 6000. Sólo en Los Ángeles y hace cuatro años, se sabe que tenían 160 miembros y 300 candidatos. 

Imágenes analizadas por The Washington Post a principios de este año muestran a un miembro de Oath Keepers, otra de las organizaciones armadas en la suite de Stone en el Hotel Willard en la mañana del 6 de enero. 

El video también muestra a Stone usando una aplicación de mensajería encriptada para hablar con Enrique Tarrio -el afrocubano americano comandante de The Proud Boys –  y con Stewart Rhodes, el líder de los Oath Keepers.

Lee también:   El matrimonio interracial entre tolerancia y racismo

Tanto Tarrio como Rhodes fueron acusados de conspiración sediciosa y enfrentan hasta 20 años de prisión.

Ahora que están finalizando las audiencias del comité del Congreso para investigar el ataque del 6 de enero, es claro que la participación de las organizaciones potencialmente terroristas fue mucho mayor de lo concedido hasta ahora, especialmente en la cantidad de armas de todo tipo con que ingresaron al recinto parlamentario. 

Coordinación con la Casa Blanca

Y también nos vamos enterando del alto grado de coordinación – no sólo virtual o causal sino directa – entre la presidencia y estos grupos. 

A cada paso se descubren más datos que apuntan a una clara conclusión: el golpe de estado pudo haber tenido éxito, y si no lo tuvo fue por una conjunción de circunstancias personales. 

 

Un problema mayor es que desde el asalto, defendido hasta ahora por el ala MAGA del partido republicano, la posibilidad de un golpe de estado y el uso de armas para conseguir objetivos políticos es parte del credo de esta agrupación. 

Esto completa su vuelco antidemocrático traducido en decenas de leyes estatales que harán, en las elecciones de este noviembre, más difícil la participación electoral. 

En parte, la cooperación entre los rebeldes y los aliados de Trump fue abierta. Por ejemplo, se sabe desde hace mucho tiempo que tanto Flynn como Stone, utilizan escoltas armadas de seguridad proporcionados por grupos de extrema derecha, incluidos Proud Boys, Oath Keepers y 1st Enmienda Praetorian. 

Lee también:   Lorenzo Córdova no sabe que el pueblo mexicano ya no le tiene confianza

Fin de la primera parte.  Segunda parte: grupos armados extremistas en California. 


Este artículo fue apoyado en su totalidad, o en parte, por fondos proporcionados por el Estado de California y administrados por la Biblioteca del Estado de California.

Lee también

¿Qué país es Estados Unidos?, por Samuel Schmidt

DACA: el gobierno de Trump ignora a la Suprema Corte

Es hora de reconocer que la pandemia apenas ha comenzado

Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio. Tiene tres hijos adultos que son, dice, "la luz de mi vida".

En portada

EDITORIAL

Lo más reciente

Relacionado