Líder de extrema derecha condenado a 18 años por ataque al Congreso Nacional

Promover violencia contra las instituciones tiene consecuencias legales. Así lo deja en claro la sentencia de 18 años de cárcel por sedición que acaba de recibir Steward Rhodes, el líder de una de las milicias de extrema derecha más notorias de los Estados Unidos que, el 6 de enero de 2021, cumplió un papel preponderante cuando simpatizantes del ex presidente Donald Trump asaltaron al Congreso Nacional.

Steward Rhodes. FOTO: NS

Rhodes, un ex paracaidista que estudió en la prestigiosa Universidad de Yale y trabajó en el Congreso en la oficina del representante libertario Ron Paul, fundó la organización antigubernamental en el 2009 con el objetivo de defender el derecho a tener armas. El reclutamiento se centró en policías y ex personal militar.

De acuerdo a la presentación de la fiscalía, si bien Rhodes no estaba presente en el lugar durante el intento de golpe de estado, no cabe dudas que dirigió parte del ataque. Más específicamente, se encargó de que dos columnas de Oath Keepers lideraran el ataque contra las fuerzas policiales que custodiaban el Congreso y que rompieran las barreras de contención, entraran a la fuerza al histórico edificio, hirieran a personal de seguridad y destruyeran propiedad.

Es más, algunos reportes han sugerido que algunos de los grupos extremistas que fueron convocados ese 6 de enero, entre ellos Proud Boys, Three Percenters y simpatizantes de QAnon, habrían coordinado el ataque. Existe un video, filmado por un equipo inglés que estaba preparando un documental del grupo extremista, que muestra a Rhodes hablando con Enrique Tarrios, el líder de Proud Boys, en un garaje de Washington, DC, exactamente la noche anterior al ataque al Congreso Nacional.

Rhodes, claramente identificable por el parche negro que lleva en el ojo (producto de un accidente en el que él mismo se hirió al caérsele una pistola), no es nadie nuevo para quienes estudian el terrorismo doméstico y las organizaciones de extrema derecha estadounidenses. De acuerdo a lo que se presentó en el juicio, hace más de una década que viene promoviendo el uso de la violencia contra el gobierno. Su primera aparición en el escenario político fue en una manifestación que se organizó en la muy simbólica ciudad de Lexington, Massachusetts, un lugar histórico en donde se dieron las primeras batallas de la Guerra Revolucionaria de los 1770s.

Rhodes, que se mantuvo desafiante a lo largo del juicio, se considera un prisionero político. Un argumento difícil de mantener si se considera que su liderazgo y sus acciones condujeron a un intento de golpe de estado violento en el que al menos 7 personas murieron y 150 fueron heridos.

Más de 870 personas que participaron en el asalto al Congreso Nacional el 6 de enero de 2021tratando de impedir la certificación de la victoria electoral de Joe Biden, han sido acusados de diversos crímenes, incluyendo sedición. Muchos, incluyendo otros líderes de Oath Keepers y Proud Boys, están esperando la sentencia.

La condena de 18 años a Rhodes, que con 58 años tal vez implique que pase el resto de su vida en prisión, es un claro mensaje a la derecha terrorista estadounidense que jugar a los soldaditos, elaborar discursos xenofóbicos, racistas, atentar contra las instituciones del estado, tiene un precio.

Durante la sentencia, la jueza federal Amit Mehta, de Washington, DC, le dijo a Rhodes, y es como si se lo dijera a la derecha subversiva estadounidense: “Usted, señor, representa una amenaza y un peligro para este país, para la república y para los cimientos de nuestra democracia”.

Este artículo fue apoyado en su totalidad, o en parte, por fondos proporcionados por el Estado de California y administrados por la Biblioteca del Estado de California.

Autor

  • Martín Ocampo

    Escritor y periodista de Paysandú, Uruguay, quien actualmente reside en Nueva York, EE.UU., en donde ha trabajado en diversos medios. Su corazón es charrúa y su pluma es latina.

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Martín Ocampo

Escritor y periodista de Paysandú, Uruguay, quien actualmente reside en Nueva York, EE.UU., en donde ha trabajado en diversos medios. Su corazón es charrúa y su pluma es latina.
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