Los 10 poemas apócrifos más famosos

Textos completos de los falsos, de las fuentes auténticas y el porqué de las falacias

La característica de la poesía apócrifa es que se atribuye a quien en realidad no la escribió. Pero, ¿es mala o buena?

¿Cuál poema es “mejor”? ¿El que mejor suena si lo leo en voz alta? ¿El que me conmueve, me enamora o entristece? ¿El que cumple con las reglas de métrica, rima? ¿Qué contiene metáfora, sinécdoque, hipérbaton? ¿O no? ¿O el que dicen que lo escribió Fulano el Grande?

Quizás sea, para solaz de Google, el poema más popular por el día de hoy. 

Nos gustan algunos poemas porque los autores, o quienes pensamos que son los autores, son famosos. Porque otros piensan que el autor es tan pero tan bueno que sus poemas, o lo que la gente piensa quizás erróneamente que son sus poemas, son también tan buenos. Como para difundirlos a como dé lugar. «Esto es indudablemente de García Márquez. Tiene que serlo», nos decimos. No puede ser de otra manera, porque se parece a otros que sí lo son… ¡en algo!

En estos días de noticias falsas, en los que cunde la mentira según la cual la verdad absoluta es lo que uno absolutamente cree que lo es, una vez que ese bastardo poético ve la luz en internet ya no es posible desmentirlo, y no hay Fundación Internacional Borges o Fundación Benedetti que valga. 

Esos “trozos falsamente atribuidos al libro original” escribe Jaime Rubio Hancock, comentarista de El Paísa veces son variaciones del original, o escritos a la manera del autor original. A menudo se aprovecha que las obras ya sean de dominio público en muchos países. Es decir que, explica Rubio, «se han cumplido más de cincuenta años desde la muerte de su autor”

Como dice Cristian Vásquez en Letras Libres: «Muchas personas se empeñan en creer en las citas erróneas por una sencilla razón: es una forma de lograr que los escritores más prestigiosos digan cosas que nunca dijeron, pero que suenan bien”. Suenan bien, eso. 

Un agradecimiento especial a la chilena Vilma Vidal que mantiene un blog donde anda desfaziendo entuertos y descubriendo verdades sobre la literatura apócrifa.

Empiezo esta lista con el Nobel Gabriel García Márquez, que era ateo y a quien se le atribuye este diálogo con «dios».

Carta de despedida, de Johnny Welch, atribuido a  Gabriel García Márquez

Si por un instante
Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
aprovecharía ese tiempo
lo más que pudiera.
Posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas,
no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más.
Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos
perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duerman.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
vestiría sencillo,
me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas
un poema de Benedetti
y una canción de Serrat
sería la serenata que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo…
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre
de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría
que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres.
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña, sin saber
que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño, por vez primera,
el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho
a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.

Poesía apócrifa Gabriel García Márquez
Gabriel Garcia Marquez / Wolf Gang (Flickr)

Crónica del poema

Este escrito, que apareció en 2007 en prosa, además de vacío, cursi (lo dijo Gabo) y superficial, muchas veces aparece en verso.

Tan famoso se hizo este texto de Johnny Welch que García Márquez convocó a una rueda de prensa para aclarar el tema: «Señores, yo quiero decirles que estoy vivo y que lo único que me podría matar es que digan que yo escribí algo tan cursi«. Aunque después invitó al autor a la casa y – dice el autor – se disculpó.

Pero ojo: Welch no es ningún usurpador, y que alguien haya reemplazado su nombre por el del autor de Cien años de soledad no es su culpa. Él, le escribió este texto a su muñequito.

No le ayudó la aclaración a Gabo. Y el texto se hizo aún más famoso después de la verdadera muerte del escritor, pese a que Johnny valientemente reconoció su autoría no una sino mil veces.

Aquí está Welch, que es ventrílocuo, en una entrevista, declamando dramáticamente la cosa junto a su marioneta El Mofles en Imagen Entretenimiento (de Imagen Televisión) en México. Welch es talentoso y tiene una maestría: en criminología. Al final, parece, todo es un chiste.

Instantes, de Ron Herold o Nadine Strain, atribuido a  Jorge Luis Borges

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales
y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iba a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera vivir nuevamente
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

El poema que Borges nunca escribió

Instantes fue atribuido a Borges por Elena Poniatowska en el libro Borges y México. Ante el reclamo de María Kodama, viuda del escritor, se retiraron de circulación los dos mil ejemplares de la obra. 

“Debo de señalar el error muy grave de uno de los trabajos firmado por Elena Poniatowska…el poema ‘Instantes’ fue escrito por una americana Nadine Stair y está en una antología publicada por editorial Bandan Press de NY…” escribió Kodama a la editorial.

«El poema, sin ningún valor literario», agregó, «desvirtúa el mensaje de la obra de Borges. Amparándose en una firma famosa, se intenta transmitir un sentido de la vida completamente materialista, sin ninguna busca de perfección espiritual ni inquietud intelectual».

Pero al parecer, también Kodama estaba equivocada, y en realidad el poema pertenece a Ron Herold y fue publicado en la revista Reader ‘s Digest en los años 50.

Existe entonces una segunda controversia en la que se ignora totalmente al argentino y se debate si la autoría pertenece a Stair (Strain) o a Herold.  

Leemos que un investigador concluyó que quizás Nadine Stair jamás haya existido. Sin embargo, en Quora aparece esto:

“Su verdadero nombre era Nadine Strain, cuando se publicó por primera vez su poema Yo elegiría más margaritas, su nombre estaba mal escrito. Ella era mi bisabuela, mi mamá Dorthy Hawkins Key era su nieta”.

Unida a la muerte, de Lord Byron, atribuido a Gustavo Adolfo Bécquer

¿Conocéis ese país
donde crecen el mirto y el ciprés,
emblemas de amor y de tristeza,
y donde la furia del buitre
y la ternura de la tórtola
se deshacen en dolor
y se exaltan hasta el crimen?

(fragmento)

 

Bride of Abydos, by Lord Byron (1788-1824)

Know ye the land where the cypress and myrtle
are emblems of deeds that are done in their clime,
where the rage of the vulture -the love of the turtle-
now melt into sorrow- now madden to crime?

Historia del error

Con ‘Unida a la muerte’ el error es repetido hasta la náusea en las plataformas sociales y perdura y subsiste hasta en los mejores sitios. No lo escribió Bécquer, sino que es una traducción, bastante correcta por cierto, de un texto de Lord Byron.  O de un pequeño fragmento del texto, del poema Bride of Abydos.

El original de Byron  tiene más de 1200 versos y se puede encontrar en su totalidad en el sitio del Byron Society.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes otros centros y sitios y comentaristas por cuenta propia, lo siguen atribuyendo, erróneamente, a Bécquer (Sevilla, 1836-Madrid, 1870):

El País explica el error:

«Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta romántico que lleva siglo y medio instalado en el alma de los enamorados del amor, se ha convertido involuntariamente en el protagonista de una novela de detectives. Resulta que Unida a la muerte, una leyenda que los escritores Antonio Rodríguez Almodóvar y Félix Morales presentaron en 1999 como un texto olvidado del poeta sevillano, es una traducción literal de un poema narrativo de Lord Byron: La novia de Abydos, publicado en 1813″.

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No te rindas, atribuido a Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

El verdadero de Benedetti: No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti poesia apócrifa
Mario Benedetti

La falacia repetida

Uno escribe en Google los primeros dos versos: «No te rindas, aún estás a tiempo / De alcanzar y comenzar de nuevo»,  y la primera respuesta repite la falacia. 

Atribuyen  falsamente “No te rindas” a Mario Benedetti. Quizás porque el ilustre uruguayo escribió algo un poco parecido: “No te salves”, un poema que se publica en “Poemas de otros” (1983) (sic) y luego aparece en “Inventario uno” (1985). Aquí están ambos.

Hasta el entonces presidente uruguayo Tabaré Vásquez lo leyó, emocionado en un mitín:

Sevilla para nacer, de Gabriel Hurtado Díaz, atribuido a Federico García Lorca

Sevilla para nacer.
Granada para morir.
Málaga de mis amores,
¡cómo me acuerdo de ti!
Cádiz es un blanco pañuelo
y un suspiro en la bahía.
Huelva es fandango
y bandera de Aracena y Punta Umbría.
Córdoba es mora y cristiana,
puente de San Rafael.
Almería y sus parrales.
Olivares de Jaén.
Quien reniega de su tierra debería ser castigado.
Mi orgullo es ser andaluz,
por todos los cuatro costados.
El amor de mis amores,
lo que más quiero en la vida,
y ésta es mi tierra señores
y se llama Andalucía.

Federico Garcia Lorca / Rafael Jauregui/AGE fotostock

La letra de una canción popular

El Confidencial de España publicaba el 28 de febrero de 2019 que para celebrar, ese mismo día, el Día de Andalucía, “la cuenta de Twitter del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) ha subido unos versos atribuidos al poeta Federico García Lorca que no son suyos”.

Llama la atención que este texto, leo, menciona al puente de San Rafael, inaugurado en 1953, 16 años después de que el presunto autor fuese fusilado por los fascistas durante la Guerra Civil española. 

Dice la fuente, en efecto, que esta es la letra de la canción «Juan Antonio Hurtado», escrita por Gabriel Hurtado Díaz, con música de Alonso Pavón. Se llama “El amor de mis amores». 

Aquí lo recitan unos chicos. A la carrera, parece.

¿Que cuántos años tengo?, de José Antonio Coppen Fernández, atribuido a José Saramago

¿Que cuántos años tengo?
¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido..
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!  ¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,  y otros «que estoy en el apogeo».
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estás muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
y otras… es un remanso de paz, como el atardecer en la playa..
¿Qué cuántos años tengo?  No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!  ¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!
Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos
¿Qué cuántos años tengo?  ¡Eso!… ¿A quién le importa?
Tengo los años necesarios para perder ya el miedo y hacer lo que quiero y siento!!.
Qué importa cuántos años tengo   o cuántos espero,
si con los años que tengo,
¡aprendí a querer lo necesario  y a tomar, sólo lo bueno!

Texto original de Coppen Fernández

¿Que cuántos años tengo? ¡Qué importa eso! Una cosa nos interesa adelantar a nuestros lectores: no se nace joven, hay que adquirir la juventud mediante la constante evolución. En buena parte de la sociedad existe un afán desmedido por conocer la edad ajena. No sé por qué se les ocurre tal ocurrencia, valga la redundancia incluida deliberadamente. A nuestro entender, la edad forma parte del patrimonio de la humanidad y nadie, o casi nadie, se toma la licencia de preguntarle por su patrimonio, salvo Hacienda. Cuando alguien osa en preguntarnos tal dato, nuestra contestación es llevar el dedo índice a la frente y decir de «aquí» tengo 30 años. Así despejo el interés de los curiosos.

A este respecto, hemos recepcionado una serie de argumentos curiosos para rebatir el interés por la edad ajena: ¿que cuántos años tengo? Ahí les va la contestación resumida, para no extendernos demasiado:

-Tengo la edad que quiero y siento.
-La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
-Pues tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
-No quiero pensar en ello. Unos dicen que ya soy viejo/a, y otros, que estoy en el apogeo.
-Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
-Tengo los años necesarios para hacer lo que quiero, para reconocer errores viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
-Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, peo con el interés de seguir creciendo.
-Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
-Tengo los años en que el amor a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada y otra, en un remanso de una pasión deseada… y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa,.
-¿Que cuántos años tengo? No necesita marcarlos con un número, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que derramé por el camino al ver mis ilusiones truncadas ¡valen mucho más que eso.
-¡Qué importa si cumplo 50, 60 o más, pues lo que importa es la edad que siento! -Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
-¿Que cuántos años tengo? ¡Eso a quién le importa! Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento. ¿Qué importa cuántos años tengo o cuántos espero alcanzar? Si con los años que tengo aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno.
Que tengan todos nuestros lectores un hermoso día».

José Saramago poemas apócrifos

Andaba por todas partes

Cuenta Vilma Vidal en su Dicen que yo dije que la primera vez que circuló en internet este poema atribuido a José Saramago fue en 2016, seis años después de que el Nóbel muriera, a los 87. Y que lo encontró en muchos lugares pero con nombres distintos, como Qué cuántos años tengo, Poema de la Vejez y Mañana es la única utopía. Ella misma, investigando, encontró el original en la sección de cartas de los lectores de La Nueva España, firmado por el escritor José Antonio Coppen Fernández. Es una carta, no un texto literario. Alguien – o varios – cercenaron del texto lo que quisieron y le pusieron el nombre del Nobel 1998.

Muere lentamente, de Martha Medeiros, atribuido a Pablo Neruda

Muere lentamente quien no cambia de ideas, no cambia de discurso, evita las propias contradicciones.

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Muere lentamente quien se vuelve esclavo del hábito, repitiendo todos los días el mismo trayecto y las mismas compras en el supermercado. Quien no cambia de marca, no arriesga a vestir un color nuevo, no charla con quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú, su amigo diario. Muchos no pueden comprar un libro, o una entrada al cine, mas muchos pueden, y sin embargo se alinean, delante de un tubo de imágenes que traen información y entretenimiento, mas que no debería, con apenas 14 pulgadas, ocupar tanto espacio en una vida.

Muere lentamente quien no cambia de ideas, no cambia de discurso, evita las propias contradicciones.

Muere lentamente quien se vuelve esclavo del hábito, repitiendo todos los días el mismo trayecto y las mismas compras en el supermercado. Quien no cambia de marca, no arriesga a vestir un color nuevo, no charla con quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú, su amigo diario. Muchos no pueden comprar un libro, o una entrada al cine, mas muchos pueden, y sin embargo se alinean, delante de un tubo de imágenes que traen información y entretenimiento, mas que no debería, con apenas 14 pulgadas, ocupar tanto espacio en una vida.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro y no el blanco, y la llovizna, a un torbellino de emociones indomables, justamente esas que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no da vueltas la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto detrás de un sueño, quien no se permite una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Mueren lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no se ríe de sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio. Puede ser depresión, que es una dolencia seria y requiere ayuda profesional, entonces muere cada día quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien no trabaja quien no estudia, y en la mayoría de las veces eso no es opción si no destino; entonces un gobierno omiso puede matar lentamente una buena parte de la población.

Muere lentamente quien pasa los días quejándose de la mala suerte o de la lluvia incesante, desistiendo de un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando sobre un asunto que desconoce, y no respondiendo cuando le indagan lo que sabe.

Muere mucha gente lentamente, y esta es la muerte más ingrata y traicionera, pues cuando ésta se aproxima de verdad ya estamos muy cansados para recorrer el poco tiempo que nos queda.

Que el mañana por lo tanto demore mucho para hacer de nosotros los días. Ya que no podemos evitar un final repentino, que al menos evitemos la muerte en pequeñas cuotas. Recordando siempre que estar vivos exige un esfuerzo mucho mayor que simplemente respirar.

Original en portugués, por Martha Medeiros

Y aquí está el original en portugués, por Martha Medeiros, aparecido en niilismo.net.

A morte devagar

Morre lentamente quem não troca de idéias, não troca de discurso, evita as próprias contradições.

Morre lentamente quem vira escravo do hábito, repetindo todos os dias o mesmo trajeto e as mesmas compras no supermercado. Quem não troca de marca, não arrisca vestir uma cor nova, não dá papo para quem não conhece.

Morre lentamente quem faz da televisão o seu guru e seu parceiro diário. Muitos não podem comprar um livro ou uma entrada de cinema, mas muitos podem, e ainda assim alienam-se diante de um tubo de imagens que traz informação e entretenimento, mas que não deveria, mesmo com apenas 14 polegadas, ocupar tanto espaço em uma vida.

Morre lentamente quem evita uma paixão, quem prefere o preto no branco e os pingos nos is a um turbilhão de emoções indomáveis, justamente as que resgatam brilho nos olhos, sorrisos e soluços, coração aos tropeços, sentimentos.

Morre lentamente quem não vira a mesa quando está infeliz no trabalho, quem não arrisca o certo pelo incerto atrás de um sonho, quem não se permite, uma vez na vida, fugir dos conselhos sensatos.

Morre lentamente quem não viaja, quem não lê, quem não ouve música, quem não acha graça de si mesmo.

Morre lentamente quem destrói seu amor-próprio. Pode ser depressão, que é doença séria e requer ajuda profissional. Então fenece a cada dia quem não se deixa ajudar.

Morre lentamente quem não trabalha e quem não estuda, e na maioria das vezes isso não é opção e, sim, destino: então um governo omisso pode matar lentamente uma boa parcela da população.

Morre lentamente quem passa os dias queixando-se da má sorte ou da chuva incessante, desistindo de um projeto antes de iniciá-lo, não perguntando sobre um assunto que desconhece e não respondendo quando lhe indagam o que sabe.

Morre muita gente lentamente, e esta é a morte mais ingrata e traiçoeira, pois quando ela se aproxima de verdade, aí já estamos muito destreinados para percorrer o pouco tempo restante.

Que amanhã, portanto, demore muito para ser o nosso dia. Já que não podemos evitar um final repentino, que ao menos evitemos a morte em suaves prestações, lembrando sempre que estar vivo exige um esforço bem maior do que simplesmente respirar.

Pablo Neruda

Hay varias versiones

Originalmente llamado «A morte devagar” y en portugués, el poema, escrito en 2000, es de la periodista y escritora brasileña Martha Medeiros, nacida en 1961 en Porto Alegre.

Este es el texto atribuido falsamente a Neruda; es curioso que existan varias versiones – o reencarnaciones – en español, con estrofas agregadas o sustraídas o cambiadas totalmente. Es una evidencia de algunos editores de poesía por cuenta propia que tratan los textos como los creadores de los fake news las noticias, haciendo lo que quieren:

Desde los afectos, de Daniel Russo Rendo, atribuido a Mario Benedetti

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que  buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar,
que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí duele mucho.
Que las heridas se cierran,
que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte es el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras es abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños, tiene un porqué.
Que el querer saber de alguien, no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos, es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer.
Que autodeterminación, no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber cómo pedir
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse en definitiva es no quererse.
Que para que nos quieran, debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es apoyar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no robe.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas, no se está viviendo
Que para sentir la vida, no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse
Que herirse no es desangrarse
Que para no ser heridos levantamos muros
Que quien siembra muros, no recoge nada
Que casi todos somos albañiles de muros
Que sería mejor construir puentes
Que sobre ellos se va a la otra orilla, y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que  retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…
Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida.

Y cómo insisten

Hay una obstinación histórica por atribuir «Desde los Afectos» a Benedetti, por más desmentidos que vengan de todas partes. Aquí por ejemplo, sin más comentarios, dice: «Mario Benedetti«. Escribía por otra parte Marta Navarro en su blog Entrenomadas.wordpress.com: 

«Benedetti es un buen comunicador de sentimientos. No he sido nunca una buena lectora suya, no, es la verdad. Pero el poema de hoy es uno de los que más me gustan de Benedetti y por el que muchos le recordaremos siempre».

Se equivocaba Navarro, pero ya corregió el error y pide disculpas. El poema es en realidad de Russo Rendo, un uruguayo que vive en la Argentina.

Sin embargo, siguen habiendo decenas de comentarios de lectores, aceptando que sea de Benedetti y lamentando su muerte, etc.

Rendo lo escribió en 1980. En 2017 emprende una cruzada para corregir el error. Envía cartas similares a numerosos sitios que republican poemas de Benedetti, los reales y no apócrifos. Escribe para mafeglory.blogspot.com.

«A quien corresponda: No soy persona de blogs o internet en general, por lo tanto después de casi 40 años de haber escrito «Desde los afectos» (22/8/78) me encuentro con blogs y sitios donde se especula sobre la autoría del mismo.

Me llamo Daniel Russo Rendo y si es que quieren constatar o tener alguna prueba de mi autoría remítanse a buscar tanto en el «Expreso Imaginario» No 54 de enero de 1981 bajo el título ” Poesía inédita, poesía vital ”, o en el libro de María Luisa Lerer  «La dulce espera de la pareja» (año 1987) donde en ambas publicaciones van a encontrar mi nombre al pie este escrito, ya que fui/soy su autor.

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Dicho esto agradezco a quién lo haya publicado acá ya que cuando lo escribí mi intención era (y sigue siendo) compartir estas palabras».

Pasaron 11 años desde su intento de rectificación, y el poema sigue apareciendo bajo el nombre de Benedetti. Y si se busca en las inmensidades de internet la foto del autor, que es un contemporáneo, aparece… la de Benedetti. Publico una en la que, apropiadamente, se ríe. En fin.

Ah, y también lo atribuyen a Walt Whitman, Carmen Villaverde y… Facundo Cabral. Salud.

La gente que me gusta, anónimo, atribuido a Mario Benedetti

Primero que todo me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, que sabe lo que hay que hacer y lo hace en menos tiempo del esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus actuaciones. La que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, que no pierde de vista que somos humanos y que podemos equivocarnos.Me gusta la gente que piensa que el trabajo en  equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos  y razonados a las decisiones de su jefe.
Me gusta la gente de criterio. La que no traga entero. La que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó. Y la que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente: a estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideales se trata.
Me gusta la gente de garra, que entiende los obstáculos como un reto.
Me gusta la gente que trabaja por resultados.Con gente como esta me comprometo a lo que sea, así no reciba retribución económica alguna. Con haber tenido esa gente a mi lado, me doy por recompensado.

Hasta en un libro

Lo que no me gusta de La gente que me gusta es que los que vuelven y vuelven a reproducir en sus blogs, sitios, revistas e incluso en un libro antológico, y no solo insisten en que lo escribió Mario Benedetti, sino que justifican seguir reforzando el plagio porque 

  1. Aunque no es de él, Benedetti (o García Márquez, o Borges) lo hubiera aprobado como suyo si lo hubiese leído.
  2. Aunque no es de él, nos identificamos con el contenido, que es noble, profundo, auténtico, bla bla bla. 

Queda prohibido, de Alfredo Cuervo Barrero, atribuido a Pablo Neruda

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

 

Poema original de Alfredo Cuervo Barrero

¿Qué es lo verdaderamente importante?
Busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.
Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes.
Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira se puede vivir,
es cada uno quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.
Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.
Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Esto no es Neruda

Como se ve, esta lista de prohibiciones no puede pasar por un poema de Neruda, por más que entre los miles que escribió se le hayan escapado algunos no perfectos. Pero así es como (generalmente) se encuentra el poema en la red.

Alfredo Cuervo Barrero, el autor, es joven, muy joven. O lo era cuando mandó este mensaje al sitio que no lleva fechas. Dice aquí que no lee poesía, que está escribiendo un libro pero que le faltan 10 o 15 para acabarlo. 

“Mi nombre es Alfredo Cuervo Barrero, tengo 22 años y vivo en Portugalete, una villa del País Vasco, al norte de España. Me encanta la lectura y mis autores favoritos son Nietzsche, Eric Fromm, Seneca y Hermann Hesse”.

Alude a que atribuyen su texto a Neruda y para dejar las cosas en claro, nos brinda el original, que es distinto de la versión de teléfono roto, modificada incesantemente en la red, porque: 

“Estaría encantado que lo publicaran, por eso aquí les mando el original”

Conclusión

Ahora que están los diez textos juntos es imposible no caer en la cuenta de que son listas. Enumeraciones. Son documentos to do. Cosas para hacer. Me recuerdan mis primeras lecturas del Desiderata de Max Ehrmann. Una lista de compras para el hijo. Por el nombre, por el contexto, por la relación, pensé por muchos años que era un texto medieval.

Estos poemas – todos – han superado la prueba de la verdad. De mala manera: se demostró que no fueron escritos por el famoso y sin embargo muchos siguen pensando lo contrario, aunque ni se parezcan a lo que vendría del famoso.

La habilidad de insistir incansablemente que el autor es quien no lo es y no quien dice, grita, demuestra que lo es, dice mucho sobre nuestra incapacidad de reconocer la calidad de un poema y el estilo que caracteriza a un poeta

Después de presentar estos diez poemas apócrifos y, si los hay, los originales de los que fueron copiados, busco el secreto de la popularidad del poema apócrifo. ¿Por qué perdura? No lo caracteriza la calidad. Quizás sea la emoción del descubrimiento de algo inédito. O que, como se puede ver, que sea directo y quizás sencillo. O porque refleja el momento en que es publicado en circunstancias que lo justifican, lo enaltecen, lo popularizan.

 

Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021 y su actual Editor Emérito.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio.
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Founder and co-editor of HispanicLA. Editor-in-chief of the newspaper La Opinión in Los Angeles until January 2021 and Editor Emeritus since then.
Born in Buenos Aires, Argentina, lived in Israel and resides in Los Angeles, California. Journalist, blogger, poet, novelist and short story writer. He was editorial director of Huffington Post Voces between 2011 and 2014 and news editor, also for La Opinión. Previously, he was a radio correspondent.

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