Para que no se repita la Guerra Sucia

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Argentina: un año que no terminó bien

 

“Cuando vinieron a llevarse a mi mamá, el que mandaba era un viejo de unos 65 ó 70 años.

Uno de los del comando me queria llevar también porque lo insulté. Cuando ya nos íbamos mi abuela dijo ‘al nene no te lo llevás’, se puso a hablar con el viejo y él dijo que estaba bien”.

Quien esto cuenta es Alejandro Sady-Kennedy, un argentino de 51 años que vive en el condado de Orange.

Aquel mismo día, el 9 de mayo de 1976, desapareció su padre. Desde entonces nada se supo de ambos. El, se salvo asi; dos años después llegó a Estados Unidos.

Desde la noche de los tiempos, los gobernantes se han ensañado con sus pueblos. Ahora mismo, una nueva guerra se abre en el norte de Africa teniendo como justificativo los ataques a los propios civiles por parte de quienes se supone que están para protegerlos.

Desde la noche de los tiempos, dictaduras han secuestrado, torturado y asesinado cobijados tras el monopolio de la violencia y el imperio de leyes que ellos mismos decretan.

Después, pasan los años. Los tiranos caen, o se suceden. Los crímenes cometidos se olvidan, y se repiten.

Pocas veces esta pesadilla ha sido tan cruel y sistemática como durante el golpe lanzado hace 35 años por los militares de la Argentina. Aquí se la llama ‘guerra sucia’.

“No fue una guerra, porque guerra implica dos fuerzas con capacidad operacional; acá era el estado contra grandes sectores del pueblo. Habría que decir terrorismo de estado”, dice Néstor Fantini, educador local y sobreviviente, que fue prisionero político por cuatro años.

Como se llame, sucede que esta vez, los crímenes no se están olvidando. Es diferente. Pasaron 35 años, pero los responsables finalmente están siendo enjuiciados.

Desde la noche de los tiempos, dictaduras han secuestrado, torturado y asesinado cobijados tras el monopolio de la violencia y leyes que ellos mismos decretan. Los tiranos caen, o se suceden. Los crímenes se olvidan y se repiten… Clic para tuitear

Néstor Fantini: “El año pasado hubo 107 condenas. El anterior, 44. Y siguen, éste es el comienzo. Yo no creía que llegaría el día en que se los castigara. Por eso es tan importante publicitarlo, educar a la gente, gritar, para que la memoria no se pierda”.

Miles de víctimas, los sobrevivientes, se esparcieron por el mundo. Algunos llegaron a Los Angeles. Y este sábado, el 26 de marzo, se juntarán para, como escribe Fantini, “recordar solemnemente a las víctimas del golpe militar de 1976”.

“La cuestión no es el tiempo que tarde sino que se llegó. Es cierto que algunos murieron impunes, pero los que quedan, esa gente está pagando; el que lo hizo que lo pague ante la justicia. La historia queda corregida. Hay que apoyarlo”, dice Sady-Kennedy. “Dicen que los judios constantemente recuerdan el Holocausto… ¡en buena hora! ¡Para que no se repita!”, agrega.

Porque hay que mantener la memoria viva. “Allí donde era el campo de exterminio La Perla de Córdoba, hay ahora un museo, y donde estaba el mayor centro de torturas en Buenos Aires, ESMA, hicieron el museo de la memoria nacional”, detalla Fantini.

Y Sady-Kennedy encontró los nombres de sus padres en el muro del nuevo Parque de la Memoria en la capital argentina.

Entonces, el evento de este sábado en Los Angeles es recordatorio. Pero no es sobre el pasado, sino sobre el futuro.

Está abierto al público y contará con la presencia del consulado argentino. Será en el restaurante Pampas de Granada Hills, al mediodía.Dirección: 17003 Chatsworth St., Granada Hills, 91344.

Para cualquier información se puede llamar al 1-800-344-8801 o en el sitio de internet www.24marzo1976.com.

En estos días, en que estos crímenes siguen cometiéndose, reconforta un poco el corazón ver que ni todos son impunes, ni se olvidan, ni se perdonan, sino que, al perdurar y respetarse, ennoblecen a las naciones a las que la crueldad de la tortura había degradado.

 

3 COMENTARIOS

  1. Olvidar jamás.
    Será el revanchismo de las palabras, acorazadas de dignidad, contra los asesinos y torturadores, contra los azuzadores de criminales, contra los oligarcas que no quisieron compartir su pan.

  2. A pesar de los años, a pesar de tantas cosas que han pasado, todavía me emociono profundamente cuando escucho voces como las de Alejandro Sady-Kennedy, tan llenas de dolor, tan llenas de dignidad, tratando de racionalizar el horror de un tiempo que marcó para siempre a toda una generación y a un país. Y a Lerner, gracias por presentar magistralmente un tema tan delicado.

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