sábado, julio 11, 2020
More
    Inicio América Latina Argentina Un final triste, por David Metral

    Un final triste, por David Metral

    Algún distraído quiso ser amable y me invitó, pero quienes me conocen saben que soy un tanto remiso a asistir si no se trata de un familiar o un amigo muy próximo y querido.
    De todas formas uno se entera por dimes, diretes y referencias inevitables; algunas amistosas y otras no mucho.

    En verdad podríamos decir que se trató de un velatorio concurrido, casi diríamos numeroso. La asistencia, la habitual de estos infaustos y fatales aconteceres: gente grande, vieja si se me permite la llaneza, próxima a compartir el destino final del occiso, con cara de circunstancia, amargada por el triste final que, después de todo, a todos espera.

    Clima más silencioso que festivo, como es de esperar en un funeral y palabras de reclamo inútil hacia las injusticias de la vida, “que si hubiera pasado esto o hubiera hecho aquello, que si la época hubiera sido otra, más favorable o menos fría, que si los médicos, que si la ambulancia, que si los amigos o los enemigos…”

    La desazón y la tristeza predominan, en la enorme sala mortuoria montada a la intemperie. En un estrado superior, a la vista de los concurrentes, aparecen los deudos junto a la figura del difunto. Saludan sin muchas ganas a la gente, e incluso le mueven la mano al finado en lo que semeja una puesta en escena para la TV a las que él era tan afecto.

    Permanecen allí en la contemplación última de una multitud empequeñecida por la frustración de sus ilusiones.

    Y llamativamente, en un arranque de inconsciencia colectiva difícil de narrar, como si el milagro fuera aún posible, en el alienado intento de cambiar un destino que luce griego por lo trágico e ineluctable, el público le pide que hable, que hable una vez más, por favor. Pero como podrá cualquiera comprender, en la era de los bitcoins, las laptop ultrafinas y los stickers electrónicos, los milagros no son nada frecuentes y entonces el fallecido permanece en silencio, sin soltar palabras que en otras épocas más felices solían sonar a música en los oídos de sus seguidores: “libertad”, “resolvido”, “juntos”, “conducí”, “república”.

    Después de incontables minutos de espera, en un sector de la sala, una anciana con rostro que ha sido víctima de cirugías fallidas, cuando ya se retira de las exequias, derrama una lágrima despechada y susurra a su marido: es inútil, los muertos no hablan.

    David Metral
    David Metral
    Nació en Villa María, Córdoba, Argentina, en 1953. Es profesor de Historia recibido en la Universidad Nacional de Córdoba. Alterna sus vocaciones entre los estudios históricos, el teatro y la literatura. Es actor desde los 17 años. Protagonizó más de cuarenta obras teatrales y la miniserie televisiva EDÉN. Obtuvo el Premio Trinidad Guevara (1981) y participó en festivales nacionales e internacionales, entre ellos: El Festival Cervantino (Guanajuato, México, 1983) y el Festival de Caracas (Caracas, Venezuela,1983). Sus notas de análisis político e investigación histórica han aparecido en diversos medios. En 2010 publicó, en colaboración con Jorge Piva, el ensayo epistolar "De Kirchner a Perón, ida y vuelta".

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Publicaciones recientes

    Purga de latinos en el comité de distritos electorales de California

    Es inconcebible que un grupo tan vasto como el latino, el mayor del estado, haya quedado totalmente fuera del proceso de determinar la división de los distritos del Congreso federal y la Legislatura estatal

    La realidad nacional de El Salvador, por Roberto Cañas

    El Salvador necesita un acuerdo nacional inclusivo de largo alcance que salve a la Nación de la grave crisis en la que se encuentra sumergida. Ya es tiempo de iniciar procesos para rescatar el país social, política y económicamente

    Historias de inmigrantes: Ontario, California

    A las desventajas de no tener, en casi todos los casos, preparación académica, de ser pobre, de ser latino, hay que agregar lo que puede ser el colmo de las desventajas: ser indocumentado

    Estamos en Facebook y Twitter

    8,501FansMe gusta
    2,450SeguidoresSeguir

    Publicaciones al azar

    Una visita al Monte Wilson

    El espectáculo de las antenas desplegadas sobre el Monte Wilson, los remanentes de un invierno que ya se había retirado, una fugaz vista de la ruta escénica que lleva a unas mesas de camping, un arroyo que baila alrededor de la gente y más abajo por el desfiladero, unas cataratas de miniatura que llaman “los Schweitzers”

    Las elecciones como instrumento de legitimación de los gobiernos en Venezuela

    En nuestro país, todos los días, el déspota reprime a quien ejerce sus derechos, contradice las normas de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), las ignora, y las deroga por la vía de los hechos. ¿Qué opina el amigo lector? ¿Se justifica un golpe de estado?

    MAXIMAS Y MINIMAS: Quienes son alguien, necesitan morir para ser inmortales

    No hay mayor pena para un emigrante que tener que llorar la muerte de los padres a la distancia, no ver envejecer a los amigos y ser sepultado bajo una tierra que no lo vio nacer.