La discriminación por edad es cosa de todos los días

“La discriminación por edad se practica todos los días; significa estereotipar o discriminar a las personas debido a su edad, y se cierne sobre las personas desde los 50 años de edad”, dijo Sandy Close, directora de Ethnic Media Service al inicio de un evento periodistico para medios étnicos dedicado al tema. 

Close mencionó que en el New York Magazine apareció una foto de la presidenta de la Cámara Baja Nancy Pelosi que resaltaba su edad (82 años) y que cuestionaba si estaba en pleno control de sus facultades mentales. De la misma manera se preguntan si el presidente Joe Biden debería a los 81 años postularse para la reelección. Esto es, dijo Close, “una nueva ola de chivos expiatorios” por la situación actual.

De la misma manera, la ola de odio contra los asiático americanos se centra en las personas de avanzada edad, y el cuidado médico privilegia a los trabajadores jóvenes. 

El 93% de las personas mayores denuncian algún tipo de discriminación por edad, dijo la veterana periodista, al presentar el panel de expertos que comentaría el tema.  

Estos son: la Dra. Julie Allen, Profesora Adjunta Asociada en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan; la Dra. Louise Aronson, geriatra y profesora de medicina en UC San Francisco, y Paul Kleyman, coordinador nacional de Journalists Network on Generations y editor de Generation Beats Online.

Moderó el evento Sunita Sohrabji. 

Dra. Julie Allen

La Dra. Allen enfatizó el concepto de la discriminación por edad cotidiana, como la que asume automáticamente que la edad significa una limitación mental, que conlleva a frases como “te ves muy bien para tu edad”, suponer que todos los adultos mayores tienen problemas de memoria, o pérdida auditiva.

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También se manifiesta en tarjetas de cumpleaños que contienen referencia a medicinas o soluciones contra la vejez, que atentan contra gente que es obligada a jubilarse de su trabajo, y otros comportamientos similares al sexismo y a la homofobia. 

La ponente se refirió a su trabajo de investigación en una encuesta sobre el impacto de la discriminación en la salud de los adultos mayores, incluyendo mensajes y pautas sociales que refuerzan los prejuicios por envejecimiento y la discriminación internalizada en las mismas personas implicadas.

Más del 93% de los adultos dijeron que viven uno o más de estos tipos de discriminación. La gente entre 65 y 80 lo sufren más que los de 50 a 64, más los pobres y más los que miran más televisión. Adultos blancos no hispanos son los que más discriminación sufren seguidos de los hispanos. 

Los niveles de discriminación están relacionados con los riesgos de salud física y mental, descubrió el estudio, incluyendo diabetes o problemas del corazón y para gente que demuestra señales de depresión. 

La discriminación cotidiana aumenta el estress que sufren los adultos, y eso lleva a mortalidad prematura y riesgo de otras enfermedades. Si los adultos creen que los problemas son inherentes a su edad tienen menos tendencia a buscar ayuda profesional de la salud. Tienen menores chances de estar tomando sus medicamentos. 

La discriminación es parte del sistema. Los adultos mayores reciben peor cuidado médico que las personas jóvenes , incluyendo prescripciones, decisiones respecto a tratamientos, examinaciones preventivas, adjudicación de recursos. Regularmente se les niega procedimientos como trasplantes de órganos en base exclusivamente a su edad. 

Pregunta: ¿cuál es la edad que debe considerarse para el funcionamiento de funcionarios públicos electos? (La senadora Dianne) Feinstein se repitió en una entrevista. 

Respuesta: La edad no tiene que ser una consideración en ese sentido. Creo que es importante enfocarse en los indicadores clave respecto al cumplimiento de una función. Yo me repito todo el tiempo pero nadie me pregunta si tengo demencia. Hay cosas que se aplican solo a este grupo. 

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Dra. Louise Aronson

La Dra. Aronson se explayó respecto a cómo la discriminación contra las personas mayores afecta mayormente a las mujeres. Hay muchas más mujeres mayores que hombres. Hasta que entre personas de 88 años de edad o más hay 50 hombres por cada 100 mujeres. Cambió en algo porque el COVID mató principalmente a personas mayores, es decir, más a mujeres. La brecha se reduce también al haber más mujeres que fuman y que toman alcohol. 

Se juntan ahí la discriminación interseccional del sexismo por la discriminación por razón de edad. 

Las mujeres ganan menos dinero, unos 82 centavos por cada dólar ganado por los hombres. Y para mujeres de color, latinas y negras, se agrega el racismo. Ellas ganan el 65% de lo que gana el hombre blanco, en todas las edades. Mujeres de color con título universitario ganan el 70% de lo que ganan hombres blancos. 

De esto deriva un problema financiero, llegan a la edad mayor con menos recursos. La importancia de aparecer joven y atractivo es mayor para las mujeres y los hombres: teñirse el pelo, cirugías cosméticas, etc.

Otro problema es que las mujeres de mayor edad tienen muchísimas más probabilidades de ser cuidadoras informales, que no les pagan, que los hombres.  El cuidado de personas está hecho por mujeres, y el 90% no les pagan.

Y cuando se jubilan, como hacen la mayor parte del trabajo en la casa trabajan más. Las mujeres mayores, especialmente de color, es más probable que sean pobres. 

Ahora, si bien las mujeres tienen más probabilidades de envejecer, y los hombres de morir, las mujeres tienen más enfermedades crónicas y discapacidades, dolores, mala salud, particularmente si sufren de soledad, que sabemos que es muy mala para la salud, porque sobreviven a sus parejas.

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Terminan en instituciones que no tienen un buen cuidado, que son de baja calidad, cuando son pobres y de color. 

En otro tema, la prensa echa la culpa a las personas mayores de ocupar los puestos de las personas jóvenes aunque hagan distintos trabajos, los jóvenes tienen más dominio de tecnología, los mayores llegan mejor a las evidencias y conclusiones.  

Paul Kleyman

Paul Kleyman se refirió precisamente a la discriminación por edad en la política. Incluso los liberales tienen miedo de un presidente que puede ser demasiado grande como para ganar la reelección. Si bien reconocen que Biden trabaja duro todos los días a diferencia de otros presidentes.

Toda la especulación respecto a su capacidad en años futuro es un prejuicio. Los prejuicios van mucho más allá de una persona. Muchas historias que cuestionan la edad de Biden o Feinstein saltan a dejar de lado a los líderes mayores de 70 que según ellos forman la gerontocracia, un término desagradable que dice que hay un grupo de viejos apegados al status quo. Saltan de una especulación de la memoria de Feinstein a culpar a todos los líderes viejos de todos los estancamientos en Washington.

Quizás la culpa es nuestra falta de imaginación de soluciones prácticas para luchar por los problemas políticos. Los periodistas en medios étnicos tienen oportunidad de traer nuevas perspectivas en nuestro país. 

Cambia todo el que la expectativa de vida es de dos generaciones más hoy que hace 100 años. Pero ven a la gente mayor como una carga presupuestaria cuando son quienes han contribuido más a la sociedad a lo largo de los años. 

 

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