¿Fin del capitalismo?, por César Leo Marcus

Tanto Marx como Shumpeter predecían “la caída del capitalismo”; el primero, por sus “contradicciones” y el otro, por su “éxito”

Schumpeter en su obra «Capitalismo, socialismo y democracia» argumenta en que “el capitalismo nunca es estacionario, porque siempre evoluciona en nuevos mercados y productos, donde las innovaciones vuelven obsoletos a los productos existentes”.

Joseph Alois Schumpeter, (febrero/1883-enero/1950), economista que llegó a ser ministro de Finanzas en Austria en 1919, toma el ejemplo de la transformación del carro tirado por caballos en el automóvil Ford T, que a su vez fue reemplazado por nuevos modelos más veloces y eficientes, en esta línea, en el siglo XXI, podemos incluir a los teléfonos celulares.

 

Allí surge la idea de “Destrucción Creativa” que vincula la importancia del dinamismo económico, destruyendo los análisis económicos que miran un mundo estático, donde la toma de decisión política va detrás de los cambios sociales.

Evolución

Algunos economistas sostienen que Schumpeter fue para la economía lo que Charles Darwin fue para la biología, porque al analizar la línea histórica de 1929 a 2008, repiten formulaciones Darwinianas como, “el capitalismo destruye las empresas poco creativas, logrando que sobrevivan las innovadoras».

Podríamos darles la razón si tomando dos ejemplos industriales: los teléfonos celulares, cuyo consumo no sólo se ha masificado. Periódicamente, nuevos dispositivos dejan a otros obsoletos. Y los automóviles pasaron de ser un producto que sólo podía adquirir una élite, a estar al alcance de millones de personas.

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Marx versus Schumpeter

Schumpeter creía que, “la destrucción creativa nos llevará al capitalismo de la igualdad.  La producción en masa crearía riqueza, que se difundirá entre toda la población”, (el famoso derrame).

Fue un gran error.

El capitalismo y la destrucción creativa
Joseph Schumpeter

Schumpeter en este punto coincidía con Marx, al suponer que, “el proceso de acumulación incesante de capital derivaría en la tendencia decreciente de la tasa del beneficio”. En realidad ambos predecían “la caída del capitalismo”, uno por sus “contradicciones” (Marx) y el otro por su “éxito” (Schumpeter).

Como sabemos, Marx suponía una lucha de clases entre la burguesía y la clase trabajadora. Schumpeter proyectó un tipo de sociedad socialista, consecuencia de la debacle del capitalismo. Para ambos, los verdaderos promotores del socialismo eran las minorías que acumulan riquezas.

Economía concentrada

Lo que no pudieron prever ni Marx ni Schumpeter es que la competencia empresarial del siglo XXI, no se basa en dominar el mercado con un producto. Se basa en una idea, un tipo o modelo de negocio.

Hoy las empresas más grandes del mundo son digitales, y se hace imposible efectuar comparaciones históricas.

En la actualidad el dinamismo económico ha provocado la mayor concentración de la riqueza en toda la historia de la humanidad. Hoy, unas pocas personas acumulan más riquezas (comparativas) que los antiguos faraones, reyes o zares. La diferencia es que los “súbditos actuales” trabajan conscientemente, endeudándose, para adquirir los nuevos artefactos que incrementarán las riquezas de sus “dioses”.

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A esto debemos sumar el contexto macroeconómico, que no existía en la época de Marx ni Schumpeter. Este incluye el excesivo endeudamiento de las naciones, el desarrollo de los fondos de inversión especulativos, el auge de los paraísos fiscales, etc.

El problema es que los gobiernos no pueden regular esta “destrucción creativa”, (concentración económica), porque una tecnología nueva reemplazará en forma imprevista a la actual y, una regulación puede obstaculizar el desarrollo de la próxima innovación.

Pensemos que el país que regule la “destrucción creativa” quedará detrás, tecnológicamente, de aquel que libere estas regulaciones.

Perfil del autor

Cesar Leo Marcus, nació en Buenos Aires, Argentina.
Doctor (PhD) en Logistica Internacional y Comercio Exterior, y Máster (MBA) en Sociología Económica, fue profesor de ambas cátedras en las Universidades de Madrid (España) y Cordoba (Argentina).
Periodista, publica en periódicos de California, Miami y New York. Escritor, publico 12 libros, y editor literario, director de Windmills Editions. Actualmente reside en California.

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