jueves, abril 22, 2021

El Rev. Samuel Rodríguez y su apoyo al presidente Trump

El Rev. Samuel Rodríguez es  presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Hispano Cristiano (NHCLC) y un ministro ordenado de las Asambleas de Dios. Fue el primer latino evangélico en participar en una investidura presidencial en EE.UU., cuando dirigió una oración en la inauguración del presidente Trump el 20 de enero de 2016. Desde entonces se convirtió en un gran  aliado y defensor del Presidente y  el rostro evangélico latino más visible entre los asesores evangélicos de Trump.

 

Una  muestra de la admiración y del Rev. Rodríguez por Trump se nota en una entrevista que dio a la BBC en mayo del 2018  en la cual declaro que:

“Trump ha hecho más por el movimiento evangélico que cualquier otro presidente desde la época de Ronald Reagan.”

Para el inicio de la última campaña electoral, a principios del 2020, Trump escogió la megaiglesia evangélica latina El Rey Jesús, fundada  y dirigida por el apóstol Guillermo Maldonado, un inmigrante hondureño. En la congregación hay cientos de familias mixtas, tanto de ciudadanos, como de residentes legales e indocumentados. Se estima que la congregación ubicada en West Kendall Florida está entre las 10 iglesias evangélicas hispanas más grandes de los Estados Unidos.

Donald Trump con el Rev. Guillermo Maldonado

Según dijo la ex Secretaria de Prensa de la campaña de Trump Kaylegih McEnany, en un comunicado de prensa dirigido al Miami Herald,  escoger esa iglesia: “fue algo natural porque el apóstol Maldonado es un firme partidario del Presidente, lo que refleja el enorme apoyo que tiene el presidente Trump en la comunidad evangélica en general”.

Según reportó el periódico digital Mundo Cristiano, el Rev. Samuel Rodríguez, califico el inicio de campaña de Trump como  brillante:

“No solo es lógico sino políticamente brillante, que el Presidente inicie el 2020 con el lanzamiento del alcance evangélico de su reelección en una megaiglesia latina en el estado de Florida”.

En 2020 la representante demócrata al  Congreso por New York , Alexandria Ocasio Cortez,  visitó un sitio de detención de inmigrantes en Texas y denunció ante los medios las  condiciones deplorables de encarcelamiento de hombres, mujeres y niños. Fustigó duramente a la administración Trump por el trato inhumano a los detenidos. 

Días después el pastor Samuel Rodríguez salió en defensa del Presidente. También viajó al centro de detención en la frontera en el Condado de El Paso, Texas. El mismo denunciado por Ocasio Cortes. El Rev. Rodríguez en declaraciones a la prensa al concluir su visita dijo lo siguiente:

“Leí los informes, vi los clips de noticias. Solo quería ver lo que realmente estaba sucediendo. Para mi sorpresa, vi algo drásticamente diferente de las historias que escuché en nuestro discurso nacional. Incluso como veterano de la defensa de la inmigración en los Estados Unidos, me sorprendió la información errónea de la crisis en la frontera”.

En relación a las posibilidades de Trump para ser reelecto el Rev. Samuel Rodríguez  declaró en el mes de mayo del 2020 a la agencia de noticias EFE que: 

“Una amplia mayoría de los latinos en Estados Unidos respaldará la reelección del presidente Donald Trump. Lo harán en porcentajes históricos, sin importar la postura antiinmigrante del presidente. Digamos que si el voto latino en 2016 fue significativo, en 2020 va a ser un voto con esteroides”.

Después de la contundente victoria del Presidente electo Joe Biden y de la Vicepresidenta electa Kamala Harris, y durante todo el proceso de demandas judiciales por parte de Trump, el Rev. Rodríguez guardo silencio en relación al falso fraude electoral que denunciaba Trump según nos lo indica la actividad de sus redes sociales durante esas semanas. Al parecer el Rev. Rodríguez hizo el cálculo político que guardar silencio era mejor en caso de que las demandas de Trump no tuvieran éxito y no lograran revertir el resultado electoral como efectivamente ocurrió.

Y llegó la insurrección planificada del 6 de enero donde una turba instigada por Trump invadió por la fuerza el Capitolio y obligo a suspender la sesión del Congreso que estaba certificando los votos del colegio electoral. Lamentablemente por la violencia desatada cinco  personas perdieron la vida, entre ellos un oficial de la policía que murió en el cumplimiento de su deber, defendiendo otras vidas y  las instalaciones del Congreso.

Ya sabemos que entre la turba hubo presencia de grupos extremistas como los Proud Boys y otros proponentes de teorías de la conspiración como QAnon. Sin embargo algo poco reseñado por los medios de comunicación es que algunos de los que participaron  se identificaron con símbolos cristianos.

Con asombro vi por ejemplo a uno de los insurrectos portar una pancarta que decía: “Un Cristiano Americano Orgulloso”.

Otro ondeaba una bandera blanca con la palabra «Ichthys» pintada en los colores de la bandera de Estados Unidos. Se trata de una imagen de pescado que utilizaron los cristianos de la antigüedad como símbolo de su religión.

Estos son solo dos ejemplos de símbolos religiosos  o expresiones de fe cristianas que los participantes en la insurrección utilizaron como fuente de fortaleza o justificación en el asalto del edificio símbolo de la democracia.

Aunque no puedo afirmar que todos o una gran mayoría de los que participaron  eran cristianos, si puedo concluir que allí estuvo una buena parte de la base religiosa conservadora que ha mezclado una forma peligrosa de cristianismo nacionalista militante, en el cual elementos teológicos y escatológicos han sido utilizados por Trump para expandir su base fundamentalista.

Este sincretismo peligroso de fe y extremismo político se hizo claramente evidente el día antes del ataque cuando cientos de simpatizantes de Trump se congregaron cerca del edificio del Capitolio para realizar “La marcha de Jericó”. Hacían referencia a la narración bíblica cuando los israelitas sitiaron la ciudad antigua de Jericó. Bajo el liderazgo de Josué rodearon la ciudad mientras marchaban y tocaban trompetas. Al final de siete vueltas los muros que protegían la ciudad se derribaron. 

En «La Marcha de Jericó» en Washington DC y durante la invasión del Capitolio varios periodistas describieron que entre los eslóganes de algunos de los que participaron, aparecían expresiones como: 

“Este es nuestro momento Señor, para recuperar a nuestro país”.

“Dios tu eres nuestro escudo y eres nuestra fuerza”.

“Luchamos por Dios y Dios lucha por nosotros”. 

Durante el evento, se invitó a los asistentes a participar del evento del día siguiente bajo el lema de “Stop the Steal” («Paremos el robo electoral»).

En las investigaciones posteriores las autoridades han encontrado abundante material de videos en las redes sociales de los participantes – algunos ya detenidos en relación a los hechos – donde claramente indican motivaciones religiosas y nacionalistas para participar en los fatídicos eventos en Washington DC. 

El Rev. Samuel Rodríguez publicó en su cuenta de Twitter un artículo del  Christian Post, un medio conservador evangélico que reportó que el primer domingo después del asalto al Capitolio, el Rev. Samuel Rodríguez predicó un sermón en la iglesia  New Season en Sacramento, California, donde es pastor y le dijo a su congregación:

“América necesita oír un mensaje de arrepentimiento. Todos tenemos que arrepentirnos, aun la iglesia necesita arrepentirse por hacer que la persona que ocupa la Casa Blanca sea más importante que Dios”.

El  Rev. Samuel Rodríguez está adoptando una actitud de fariseo hipócrita. Tal como advirtió Cristo de aquellos que miran la paja en el ojo de su hermano y no ven la viga que tienen en el suyo.

Hace un llamado a la oración y el arrepentimiento en plural a la iglesia evangélica, hablando de «nosotros», cuando por  cuatro años él apoyo a Trump a título individual y se  adjudicó una representación a nombre de miles de iglesias y pastores latinos que nadie le otorgó. Ninguno de los miembros de su iglesia lo acompañaron a reuniones en la Casa Blanca, solo dos o tres líderes latinos ocasionalmente iban con él a los desayunos con el presidente Trump.

En varias entrevistas afirmó ser  uno de los consejeros del Presidente. Guardó silencio ante  todos los abusos y la retórica de odio que culminó en el gran desastre del 6 de enero. Esta fecha ya ha pasado a la historia como la segunda invasión al Congreso. La primera fue perpetrada por las tropas inglesas del Rey Jorge III el 24 de Agosto de 1814. Los ingleses quemaron completamente el edificio. 

Yo tengo un gran respeto por los pastores evangélicos conservadores  aun a pesar de diferencias teológicas o políticas, sean republicanos o demócratas. Sin embargo he perdido total respeto por aquellos que como el Rev. Samuel Rodríguez, o el Apóstol Guillermo Maldonado y otros, que permiten que la fe evangélica que profesan sea utilizada por una agenda de superioridad blanca, racista y nacionalista.

Ellos le otorgaron  “cobertura moral” y “representación latina”  a Trump a cambio de acceso a la Casa Blanca, de fotos con el Presidente y de fama política momentánea y efímera con los medios de comunicación. 

Y aún después de la irracionalidad y la violencia desatada en los eventos del Capitolio guardan un cobarde silencio y no se atreven a denunciar a Trump y sus acciones o a pedir públicamente su renuncia o destitución.

El Rev. Samuel Rodríguez y muchos otros pastores, predicadores y apóstoles modernos, deberían reconocer su error. Deberían pedir disculpas por haber apoyado a Trump. Por permitir que sus púlpitos y su fe fueran utilizados por un hombre que es todo lo contrario  al mensaje de amor y de inclusión de Jesús de Nazaret.

De no hacerlo es tiempo de que el tribunal de la opinión pública comience a destituir de los pedestales de esa fama y poder a esta clase de pastores y predicadores que sirven mas a sus egos que a la comunidad latina.

También es tiempo que otros líderes cristianos conservadores y progresistas denuncien la hipocresía religiosa de sus colegas y que los periodistas revisen bien sus fuentes y no den por cierto todo lo que se les dice en una entrevista o comunicado de prensa.

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Trump y los evangélicos latinos

 

Ricardo Corzo Moreno es originario de Venezuela, se radico en Los Ángeles en 1991. En 1999 obtuvo una Licenciatura en Teología en el Seminario Teológico Latinoamericano, en la ciudad de La Puente, California. En el 2002 obtuvo una maestría en divinidades del Seminario Teológico de San Francisco hoy Escuela Graduada de Teología de la Universidad de Reedlands en California. En el 2004 realizo un Diplomado en Etica y Políticas Públicas en la Escuela de Divinidades de la Universidad de Harvard en la ciudad de Cambridge, Massachusetts. En el 2012 estudio un Diplomado en Liderazgo Latino y fue un Académico becado del centro Cecil. L. Murray del Departamento de Religión y Cultura, de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad del sur de California.

En el 2015 regreso desde Los Ángeles a su país natal Venezuela, y se radico en la ciudad Caracas, donde se desempeño como Director General para América del Norte, de la cancillería venezolana. Fue miembro de la delegación oficial a la 71ava Asamblea General de las Naciones Unidas, en la ciudad de New York (Septiembre 2016).

Desde el 2018 se desempeña como Director de Relaciones Institucionales de la Fundación Todas las Cosas en Común y como consultor independiente en temas políticos, sociales, y religiosos, tanto nacionales como internacionales.

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