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La comunidad muxe y su lucha interminable contra el odio

'No solo existe el hombre y la mujer, también existimos nosotras' indican miembros de la comunidad LGBTQ desde un rincón en el centro de LA

Por precaución para preservar su vida, Joseline Sosa Gómez, de Tehuantepec, Oaxaca, dijo que dejará de utilizar la palabra activista y defensora de los derechos humanos para identificarse, a pesar de que lleva décadas ayudando a las causas más nobles de la comunidad muxe, género transexual que enriquece la cultura oaxaqueña y a todo México.

La identidad trans y la violencia en México

“Yo creo que ya no me voy a poner activista, sino directora social”, dijo Joseline. “Por pelear un derecho que la sociedad no nos quiere reconocer, cada día nos metemos en más problemas con miedo de salir a las calles a seguir luchando”.

A través de un video para decenas de residentes que participaron en la mesa redonda: “La comunidad muxe, su papel en la comunidad y el hostigamiento que sufren”, realizada en Los Ángeles por el semanario Impulso, Joseline habla de la violencia que enfrentan las personas trans en Oaxaca.

Subraya que ya han matado a 37 muxes en el estado y en un gran número de casos, la violencia utilizada ha sido extremadamente salvaje y con grandes dosis de odio, como el asesinar a una persona con 15 a 30 apuñaladas, a martillazos, con un tabique, quemados u otros ejemplos que amenazan la vida de cualquier persona de la comunidad LGBTQ.

“Desafortunadamente desde que la persona muxe nace, la discriminación y el señalamiento empieza desde la familia. En tu propio hogar te pudo haber violado el tío, el hermano, el papá, el padrastro, etc…”.

Y subraya con voz más cadenciosa y fuerte, “que quede claro, el Istmo de Tehuantepec no es el paraíso muxe como se dice”.

Miembros de la comunidad LGBTQ y simpatizantes participan en la mesa redonda sobre la comunidad muxe. / Agustín Durán

Joseline agrega que el Istmo es un paso migrante en Oaxaca donde existe el trabajo sexual, la drogadicción y otros desafíos que obligan a las personas a salir de su comunidad hacia otros estados de México o de los Estados Unidos, escapando de la pobreza extrema.

“Donde vayamos siempre nos ven con cara de fuchi o nos dicen, es un puto maricón o desviado” subraya. “Eso que quede claro, jamás vamos a ser aceptados en una sociedad que es de doble moral”.

La discriminación también existe en Estados Unidos

Joseline explica que en vez de avanzar parece que se camina hacia atrás; incluso, con la comunidad migrante en los Estados Unidos, lamenta que a pesar de ser una nación más abierta, haya mucha discriminación contra la comunidad muxe porque hasta sus propios paisanos las discriminan y no las dejan avanzar.

Antes de acabar su participación, Joseline enfatiza sobre la importancia de la educación en los primeros años tanto en la escuela como en el hogar para evitar que ese fenómeno de violencia siga creciendo.

A pesar de que la comunidad muxe es ya un símbolo de cultura de Oaxaca para el mundo y aparentemente siempre es bienvenida en otros estados y países, Joseline indico que la realidad es que su imagen es utilizada para dar apariencia de pluralidad e inclusión, no obstante, se sigue viviendo con miedo a un ataque de odio y rechazo de la misma comunidad a la que pertenecen.

También deja bien claro que el gobierno en México a ningún nivel hace algo al respecto para concientizar a la gente de la presencia y la importancia de respetar y aceptar a los muxes.

“Si la fiscalía y el gobierno hicieran algo, seguramente viviéramos con menos violencia”, explica la directora social, quien ha sido diputada en Oaxaca, pero no encontró mucho eco en el gobierno para luchar por una sociedad más incluyente.

La educación y la difusión son herramientas contra el odio

Joseline exhortó a los medios de comunicación para publicar la historia de la comunidad muxe y de los peligros que viven tanto en Oaxaca como en California, y no contribuir al fomento de la violencia con discursos de odio.

Maritza Sánchez, líder de la comunidad muxe en Los Ángeles, inició su participación en zapoteco, agradeciendo a los presentes y enfatizó el mensaje de Joseline, de iniciar el cambio con educación en el hogar.

‘Sabemos que la discriminación existe en todos lados, pero porque no empezar en casa”, subraya Sánchez, quien salió de Oaxaca escapando de discriminación, violencia y pobreza.

“Es fundamental enseñarles a las nuevas generaciones que también existe la comunidad muxe”, explicó Maritza, quien exhorta a los angelinos para que hablen con sus hijos, para que les enseñen los valores del hombre, los valores de la mujer, pero también los valores de la comunidad muxe.

Maritza Sanchez. Foto: Xti’ Artisan Facebook.

 

Maritza Sánchez es parte del podcast Crónicas en Oaxacalifornia, primer medio de comunicación que da voz a la comunidad muxe en el estado.

Miriam López, ingeniera industrial, creadora del Ballet Folclórico Nueva Antequera y de la primera Vela Muxe en Los Ángeles, dijo que parte de sus esfuerzos han sido para darle visibilidad a este grupo al ver la discriminación y la violencia que enfrentaban.

“Al ver la discriminación contra la comunidad LGBTQ y la comunidad muxe, dentro del proyecto cultural sintieron que era importante darles visibilidad”, explicó López. “Sabemos que no podemos terminar con la violencia, pero si ayudar a que disminuya”.

Reconocer los valores de la cultura muxe

López explica que no se puede concebir la vida diaria de la cultura oaxaqueña sin la presencia de los muxes que son parte esencial para las fiestas y tradiciones de la familia y la sociedad; inclusive, muchos de ellos son los que terminan cuidando a los padres, mientras otros los utilizan para la iniciación sexual de los jóvenes.

“Sentía que este reconocimiento se lo debíamos a la comunidad muxe, y no solo enfocarnos en la parte romántica”, subraya. “Los bailes y la cultura está bien, pero al mismo tiempo es importante resaltar a la comunidad muxe porque ellos son cultura, nuestra cultura, y ese reconocimiento se les debe”.

López agrega que violentar a una persona solo por su identidad no es de humanos, y más viniendo de la misma comunidad oaxaqueña.

Julio y Tony son dos de los activistas que se la pasan impartiendo talleres y pláticas sobre la comunidad LGBTQ en Los Ángeles, incluyendo pláticas sobre la comunidad muxe; ambos buscan concientizar a las personas para que entiendan de la presencia e importancia de los muxes en la sociedad.

Además, tratan de mantener a las personas libres y sanas, brindándoles platicas y recomendaciones de lugares donde puedan tratarse enfermedades gratis, o simplemente reportar la discriminación o situaciones de odio que pudieran enfrentar.

Los activistas mencionaron que los mitos y la desinformación que existe sobre el sexo y enfermedades como el SIDA todavía son enormes, además de las barreras que pudiera tener cada familia por cuestiones de lenguaje, miedo u otros factores.

Julio subrayó la importancia de los talleres ya que a menudo se le dice a las familias que eduquen a sus hijos, pero generalmente no saben cómo hacerlo. “Cómo vamos a educar si a nosotros no nos dieron ese tipo de educación”, explica.

Julio enfatiza que desafortunadamente la discriminación y los delitos de odio contra ciertas comunidades son endémicos y no se puede señalar un factor como la principal causa, no obstante, la resistencia viene de la familia, de la iglesia y el machismo que está impregnado en grupos que conforman la sociedad.

Ir a la raíz de la discriminación dentro de  la comunidad

Subraya que hay que hacerse las preguntas difíciles entre la sociedad misma y encontrar de dónde viene el odio o discriminación que pudiera sentir una persona por otra persona o grupo.

“Si a alguien le incomoda una persona o grupo, porque nos educaron de una forma diferente, pero piensa que la comunidad LGBTQ es mala, o que no hay que hacer amigos con ellos”, indica Julio. “El problema es que no nos enseñaron a cuestionarnos, a indagar de donde viene la raíz de ese sentimiento infundado en contra de una comunidad o grupo”.

Por su parte, Tony explica que una situación de odio por la que a menudo experimenta la comunidad LGBTQ nace de sentimientos sin sentido y que no sabemos de dónde vienen, pero que se convierten en una situación de odio cuando la motivación que sentimos nos lleva a agredir verbalmente o físicamente a una persona.

“Si la presencia de esta persona, si la existencia de esta persona te molesta, al punto de tomar una acción negativa sobre este individuo, entonces ya es un acto de odio”, explicó Tony, quien trabaja en AltaMed concientizando a las personas sobre la comunidad LGBTQ, entre otros temas.

En el evento también estuvo presente Mía Pérez, de la organización Bienestar; Gabriel Martínez, escritor oaxaqueño y Aldo Cruz (Xicaru Cruz), artista que orgullosa y profesionalmente representa a la comunidad muxe en los Estados Unidos.

Este artículo está respaldado en su totalidad o en parte por fondos proporcionados por el Estado de California, administrado por la Biblioteca del Estado de California en asociación con el Departamento de Servicios Sociales de California y la Comisión de California sobre Asuntos Estadounidenses Asiáticos e Isleños del Pacífico como parte del programa Stop the Hate. Para denunciar un incidente de odio o un delito de odio y obtener apoyo, vaya a CA vs Hate.

This article is supported in whole or in part by funding provided by the State of California, administered by the California State Library in partnership with the California Department of Social Services and the California Commission on Asian and Pacific Islander American Affairs as part of the Stop the Hate program. To report a hate incident or hate crime and get support, go to CA vs Hate.

Autor

  • Agustín Durán

    Agustín Durán es un inmigrante que ha ejercido el periodismo en diferentes medios de Los Ángeles por 23 años y actualmente es editor de Metro de La Opinión. Es graduado de Ciencias de Comunicación en Ciudad de México y tiene una maestría en Comunicación Masiva de la universidad de Northridge. Es padre, esposo y es tan escéptico que no le cree ni a su madre cuando le dice ´te quiero´, se lo tiene que probar.

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Agustín Durán

Agustín Durán es un inmigrante que ha ejercido el periodismo en diferentes medios de Los Ángeles por 23 años y actualmente es editor de Metro de La Opinión. Es graduado de Ciencias de Comunicación en Ciudad de México y tiene una maestría en Comunicación Masiva de la universidad de Northridge. Es padre, esposo y es tan escéptico que no le cree ni a su madre cuando le dice ´te quiero´, se lo tiene que probar.

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