sábado, enero 9, 2021
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    Mujer que amo

    XIII

    Y yo he de tenerte

    en la escondida mirada

    en el centro mismo del silencio

    y en la noche del espejo

    en el conjuro de la luz, con su idioma

    digno de recuerdos

    en las complejas vibraciones del cristal

    en cualquier abecedario de artilugios

    o en aquel grupo de jazz

    bajo las notas de un saxo.

    Tú que contemplabas el baile

    el da capo frenético de un mambo.

    Tú con el sentido deseo de mujer airosa

    tenaz en tu figura solitaria

    sentada a la mesa de un convite.

    Aquel tiempo de farras ya casi legendario.

    XIX

    Y yo insisto

    en amar la faz

    de la mujer imprevista.

    Esa mujer azul

    como el gran océano

    quemando mis horas tibiamente.

    Su figura de lluvia bajo el Sol.

    Esa mujer de mi país

    donde su cuerpo es la forma

    de todos los países que habito

    bordados por sus manos.

    Esa mujer que muchas veces

    ha quedado frente a mí

    espléndida en su meditación.

    Y yo pensando en los secretos

    de su suerte

    en ese reino suyo, submarino

    de incalculables marejadas

    que alguna vez, por el capricho

    de los astro

    la lanzó al espacio

    como un coral de fuego.

    Ella en el dorso de mis ojos

    turbándome el semblante.

    Y el viento que tanto amo

    abriendo una grieta en el mar

    por donde se pierde su silueta.

    De su libro Retablo de la fábula
    (publicado por Letras Cubanas, La Habana, 1989).

    XV

    También la isla eres tú

    hija mía

    la sangre que corre

    en el paisaje

    la forma de tu cuerpo

    imaginada por mí

    creada por mí en el vientre amado.

    Tú eres la belleza esperada

    que se funde con el sol

    con el mar y la montaña.

    Tú eres el regreso al próximo milenio

    la esperanza de mi sombra

    que volverá nítida

    sin mancha.

    Mi sombra nada oscura

    perceptible

    y transparente.

    XVII

    Entonces vendrá

    el temblor de mis labios quietos

    en la presencia de la mujer que amo.

    Ah que tú escapes

    broma del poeta entristecido

    que asumo inmerso

    en tu rostro de amante.

    Poema del otro que rueda

    en la trascendencia que viene del origen.

    Mujer que amo

    ocurre que soy ahora

    un nuevo ojo

    más nítido ante tu silencio…

    Estás entre tinieblas

    pero sonríes

    como una lámpara encendida

    a través de la ventana.

    XVIII

    Mujer que amo

    mujer que abunda el corazón

    de besos guardados. Tu recuerdo

    está grabado en las palmas de mis manos.

    Hay un matiz interior

    que te distingue, en esa iluminación

    del ser que somos.

    Somos diferentes y únicos

    diversamente salidos del seno del mundo

    y nos amamos

    como dos extremos enlazados.

    Vuelve el susto a tu pecho

    que yo siento

    al abrazarte. Y creo

    en la imagen que queda

    como un minuto eterno

    Acuclillado en el último rincón

    de mi memoria.

    Escucha… Dios está detrás

    cuidando los recuerdos.

    De su libro
    El laberinto de Dios (1993 – 1995 – 2006), inédito.

    Manuel Gayol Mecías
    Escritor y periodista cubano. Editor de la revista literaria online Palabra Abierta (http://palabrabierta.com). Graduado de licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana en 1979. Fue investigador literario del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas (1979-1989). Posteriormente trabajó como especialista literario de la Casa de la Cultura de Plaza, en La Habana, y además fue miembro del Consejo de redacción de la revista Vivarium, auspiciado por el Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana.
    Ha publicado trabajos críticos, cuentos y poemas en diversas publicaciones periódicas de su país y del extranjero, y también ha obtenido varios premios literarios, entre ellos, el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 1992.
    En el año 2004 ganó el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano, de Nueva York, por El otro sueño de Sísifo.
    Trabajó como editor en la revista Contacto, en 1994 y 1995. Desde 1996 y hasta 2008 fue editor de estilo (Copy Editor), editor de cambios (Shift Editor) y coeditor en el periódico La Opinión, de Los Ángeles, California.
    Actualmente, reside en la ciudad de Corona, California.

    OBRAS PUBLICADAS: Retablo de la fábula (Poesía, Editorial Letras Cubanas, 1989); Valoración Múltiple sobre Andrés Bello (Compilación, Editorial Casa de las Américas, 1989); El jaguar es un sueño de ámbar (Cuentos, Editorial del Centro Provincial del Libro de La Habana, 1990); Retorno de la duda (Poesía, Ediciones Vivarium, Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana, 1995).

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